El 9 de febrero, la Comisión Europea (CE) confirmó oficialmente el plan para ampliar la escala de la guerra económica contra Rusia. Según la última propuesta publicada, Europa quiere eliminar por completo el mecanismo de "límite de precios del petróleo" que se está aplicando, para pasar a una prohibición más radical y dura dirigida directamente al transporte marítimo.
Según este nuevo mecanismo, si se aprueba, las empresas de la Unión Europea (UE) estarán completamente prohibidas de proporcionar seguros, financiación, transporte o servicios logísticos para los envíos de petróleo ruso, independientemente del precio de venta.
Esto significa que una alianza de países europeos bloqueará todos los petroleros rusos que atraquen en puertos o utilicen cualquier servicio del bloque durante el período en que la prohibición entre en vigor, en lugar de limitarla solo basándose en el precio de venta como antes.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha pedido a los estados miembros que aprueben rápidamente esta propuesta.
En su declaración, enfatizó el objetivo central de la nueva medida: "Esta prohibición reducirá aún más los ingresos energéticos de Rusia y dificultará que este país encuentre compradores de petróleo. Dado que el transporte marítimo es una actividad comercial global, proponemos emitir esta prohibición integral en estrecha coordinación con socios de la misma línea en el grupo G7".
Un punto notable en este paquete de sanciones es el enfoque en la destrucción de la "flota oscura" de Rusia. Se espera que la lista de sanciones agregue 43 barcos más, elevando el número total de barcos incluidos en la lista negra de la UE a 640.
No solo se detiene en el petróleo crudo, la UE también propuso prohibir la prestación de servicios de mantenimiento y otros servicios técnicos a los buques de transporte de gas natural licuado (GNL) y rompehielos rusos. Esta medida tiene como objetivo complementar la prohibición de importar GNL que se acordó en el paquete de sanciones número 19 anterior, lo que dificulta directamente los proyectos de exportación de gas en el Ártico.
Esta propuesta se hizo en un contexto en el que la economía rusa está comenzando a sufrir los golpes de las duras sanciones. Según datos de la Comisión Europea, los ingresos fiscales del petróleo y el gas rusos en 2025 disminuyeron un 24% en comparación con el año anterior, cayendo a su nivel más bajo desde 2020, lo que provocó que el déficit presupuestario se ampliara cada vez más.
Se prevé que los ingresos de enero de 2026 de Moscú también alcancen su punto más bajo desde el inicio del conflicto. Actualmente, las tasas de interés en Rusia se mantienen en un nivel muy alto del 16% y la inflación aún no muestra signos de enfriamiento.
Funcionarios europeos opinan que el cambio de un mecanismo de precios máximos a un embargo integral de servicios es un paso necesario cuando Rusia no ha mostrado signos de querer buscar una solución para poner fin al conflicto. Sin embargo, para que entre en vigor oficialmente, esta propuesta necesita recibir el consenso absoluto de todos los estados miembros de la UE.