El 24 de mayo (hora de EE. UU.), según Fox News, las operaciones de vigilancia marítima en el área cerca del puerto de Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos (EAU) registraron inesperadamente una situación en la que muchos petroleros dejaron de emitir señales de identificación automática (AIS), lo que generó preocupación por los nuevos acontecimientos en el Estrecho de Ormuz.
La empresa de análisis marítimo Windward AI dijo que el sistema AIS en el área de Fujairah ha experimentado interrupciones generalizadas. Esta es una tecnología que ayuda a rastrear la ubicación, la ruta y la información básica de los barcos que operan en el mar.
Según Windward AI, este fenómeno puede estar relacionado con actividades de interferencia electrónica, guerra cibernética o el apagado proactivo de algunos barcos de los equipos de transmisión de señales.
Los barcos siguen presentes en la zona. Sin embargo, la carga descargada ha disminuido y una cantidad significativa de barcos han desaparecido del sistema de seguimiento", señaló la empresa.
Los acontecimientos ocurrieron solo unas horas antes de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara que Washington y Teherán habían logrado avances significativos en las conversaciones de paz.
El mismo día, el puerto de Fujairah registró el primer envío de petróleo crudo con un volumen de aproximadamente 1,35 millones de barriles transportados a Corea del Sur por un gran petrolero.
Según los observadores, esta es la primera señal de que el flujo de petróleo de esta zona podría estar recuperándose gradualmente después de semanas de interrupción debido a las tensiones militares y las medidas de bloqueo.
Sin embargo, mientras Estados Unidos da señales optimistas sobre el progreso de las negociaciones, Irán continúa afirmando el control sobre el Estrecho de Ormuz, una ruta de transporte de energía considerada la más importante del mundo.
Funcionarios iraníes declararon que este estrecho seguirá estando bajo la gestión y soberanía de Teherán, independientemente de los resultados de las futuras negociaciones.
Anteriormente, Irán había establecido la Agencia de Gestión del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA), una unidad supervisada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI).
Según los expertos, esta agencia requiere que los barcos proporcionen información sobre mercancías, tripulación, seguros y horarios de viaje al pasar por Ormuz. Algunas fuentes también sugieren que el nuevo sistema podría incluir tarifas o procedimientos de licencia separados.
Los expertos dicen que Teherán está considerando Ormuz como una de las herramientas de influencia más importantes además del problema nuclear, en un contexto en el que las conversaciones con Estados Unidos todavía tienen muchos contenidos sin resolver por completo.
El Estrecho de Ormuz es actualmente una ruta que transporta alrededor del 20% del petróleo y el gas natural licuado del mundo, lo que hace que cualquier fluctuación en esta región pueda tener un fuerte impacto en el mercado energético mundial.