El 28 de febrero, los medios israelíes informaron que el general Amir Hatami, comandante del ejército iraní, podría haber muerto cuando un misil golpeó un centro de mando estratégico en una operación coordinada entre Estados Unidos e Israel.
Si se confirma, esta será la mayor pérdida militar de Teherán desde principios de 2026, que tendrá lugar justo después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara el inicio de grandes operaciones de combate para neutralizar la capacidad nuclear de este país.
Se pronostica que la pérdida del líder militar paralizará la capacidad de liderazgo y resistencia de Irán en el contexto de una escalada rápida del conflicto.
El general Amir Hatami es una figura profundamente influyente en la estructura de poder militar iraní. Antes de convertirse en Comandante del Ejército, ocupó el cargo de Ministro de Defensa (2017-2021) y fue el arquitecto jefe de la doctrina iraní de "defensa basada en misiles".
Fue el primer oficial procedente del ejército regular (Artesh) en ocupar puestos de liderazgo clave durante más de 2 décadas, rompiendo el largo dominio del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
Su carrera está ligada al impulso del desarrollo de líneas de misiles balísticos de largo alcance como Khorramshahr y Fateh, armas que Estados Unidos e Israel consideran una amenaza directa.
En particular, el general Hatami solo ha ocupado el cargo de Comandante del Ejército durante 8 meses, después de que su predecesor, el general Mohammad Bagheri, fuera asesinado en un ataque aéreo israelí en junio de 2025. Este desarrollo muestra una grave brecha de seguridad en el sistema de defensa de Irán.
Según un anuncio de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), la operación llamada Elefante rugiente ha alcanzado objetivos simbólicos de poder e infraestructura de inteligencia en Teherán. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que este ataque es un paso obligatorio para destruir la capacidad nuclear de Teherán, que Tel Aviv considera una amenaza de supervivencia para Israel.
En Estados Unidos, el Departamento de Defensa afirmó que los ataques aéreos se desplegaron con precisión para "desmilitarizar" los recursos que amenazan la seguridad de los aliados. Los escuadrones F-35 y la flota en el Golfo se coordinaron para destruir muchos sistemas de defensa aérea S-300 y el arsenal de misiles balísticos de Irán. El humo negro que se elevaba desde las bases militares alrededor de Teherán confirmó la escala de devastación del ataque.
Mientras tanto, el vecino Irak ha anunciado el cierre del espacio aéreo para evitar riesgos de objetos voladores no identificados.
Actualmente, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) ha tenido una dura respuesta de represalia dirigida a las bases estadounidenses. Los expertos internacionales expresan su preocupación de que el conflicto se salga de control cuando ambas partes se nieguen a los esfuerzos de negociación diplomática.