El 12 de marzo, hablando en la Televisión Nacional de Irán, un representante del Comando Central Khatam al-Anbiya del ejército iraní envió un mensaje directo a Estados Unidos y a los países aliados. La parte iraní afirmó que cualquier acción militar dirigida al sistema portuario o a la infraestructura energética de la República Islámica de Irán activaría un escenario de respuesta contundente en toda la región.
Khatam al-Anbiya es actualmente el organismo de mando estratégico supremo del ejército iraní, responsable de coordinar operaciones de defensa a gran escala. Por lo tanto, los observadores creen que esto no es solo una amenaza diplomática, sino también un mensaje militar oficial del gobierno de Teherán.
Esta advertencia apareció justo después de que Estados Unidos anunciara planes para establecer una alianza internacional para patrullar y escoltar petroleros en el Estrecho de Ormuz.
El hecho de que Irán apunte públicamente a "toda la infraestructura energética regional" muestra que este país está dispuesto a utilizar tácticas de daño en cadena. Esto amenaza directamente a los socios estratégicos de Estados Unidos en el Golfo como Arabia Saudita o los Emiratos Árabes Unidos. Si estalla un conflicto, el suministro de petróleo de Oriente Medio podría interrumpirse por completo, empujando a la economía mundial a una grave crisis.
Los expertos en geopolítica evalúan esto como un esfuerzo de la República Islámica de Irán para establecer un "equilibrio disuasorio". Al poner en el punto de mira los activos petroleros y de gas de Occidente, Irán quiere obligar a Estados Unidos a considerar cuidadosamente el precio de una confrontación militar directa. Esta escalada de palabras está empujando a la región del Golfo a la etapa más tensa y arriesgada en décadas.
Inmediatamente después de la declaración del ejército iraní, el mercado energético mundial registró grandes fluctuaciones de precios. Las corporaciones petroleras internacionales y las navieras están reforzando urgentemente las medidas de seguridad marítima.