Irán anunció el 2 de abril que continuará los ataques contra Estados Unidos e Israel, enfatizando que la guerra solo terminará cuando estos dos países "se rindan".
El Sr. Ebrahim Zolfaqari, portavoz del Comando del Centro Khatam al-Anbiya, afirmó que los ataques serán más destructivos, a mayor escala y con un mayor grado de crueldad. Según él, Estados Unidos e Israel no han evaluado correctamente la capacidad militar de Irán, al tiempo que advierte a la otra parte que "espera" las próximas represalias.
Esta declaración se produjo después de que Donald Trump dijera que Washington podría hacer que Irán "volviera a la Edad de Piedra" en 2-3 semanas y dijera que la capacidad de ataque con misiles y drones de Teherán se ha limitado significativamente. Zolfaqari rechazó esta afirmación, enfatizando que los centros de producción de misiles y los sistemas militares estratégicos de Irán no han sido destruidos.
Según la parte iraní, las actividades de desarrollo y producción de equipos se mantienen en lugares secretos, fuera del alcance de los ataques del oponente. Esto demuestra que la capacidad militar de Teherán todavía se mantiene en el contexto de la escalada del conflicto.
La guerra estalló a finales de febrero cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán. Durante más de un mes, Teherán ha respondido continuamente con misiles y drones, apuntando a Israel, Jordania, Irak y los países del Golfo con bases militares estadounidenses.
Mientras tanto, Trump mencionó repetidamente la posibilidad de negociaciones y dijo que este proceso está dando resultados positivos. Sin embargo, la parte iraní lo rechazó por completo, afirmando que no ha participado en ninguna negociación de alto el fuego con Washington.
El conflicto prolongado ha causado más de 3.000 muertos, principalmente en Irán y Líbano, y ha causado graves daños a la infraestructura y la energía. La situación también interrumpió los mercados mundiales de energía y aviación, lo que provocó que la inestabilidad se extendiera fuera de la región.