En los primeros días del conflicto con Irán, el papel entre Israel y Estados Unidos en las operaciones de asesinato del líder de alto rango de Teherán era todavía bastante vago. Sin embargo, con el tiempo, el panorama se hizo gradualmente más claro: Israel fue el que actuó directamente, mientras que Estados Unidos estuvo principalmente detrás para apoyar.
Según el Jerusalem Post, fuentes militares estadounidenses evitan atribuirse los asesinatos, aunque se dice que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) proporciona información de inteligencia clave. Washington se centra en objetivos a mayor escala como misiles balísticos, UAV, bases y la armada iraní.
De la evasión a la acción proactiva
Este cambio es una reversión total en comparación con antes. En 2020, cuando el presidente Donald Trump quería eliminar al general Qassem Soleimani, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se negó a participar directamente, solo apoyando a la inteligencia para que Estados Unidos llevara a cabo la operación.
La razón en ese momento era muy clara: Israel temía que Irán tomara represalias con misiles balísticos, en coordinación con Hezbolá y Hamás. Incluso el papel de apoyo de Israel tuvo que mantenerse en secreto durante muchos años.
Incluso, Tel Aviv nunca se ha atribuido oficialmente la responsabilidad del asesinato del científico nuclear Mohsen Fakhrizadeh en 2020, aunque casi se considera "algo que todo el mundo sabe".

Punto de inflexión de las represalias fallidas de Irán
Todo cambió después de 2024. Cuando Israel fue acusado de estar detrás de la destrucción del general Mohammed Reza Zahedi, Irán lanzó por primera vez un ataque directo con cientos de misiles y UAV.
Sin embargo, el resultado fue contrario a las preocupaciones: la mayoría de los ataques fueron interceptados con el apoyo de Estados Unidos y sus aliados. Los enfrentamientos posteriores tampoco causaron graves daños a Israel.
Esto llevó a Tel Aviv a la conclusión importante de que podía soportar y superar las represalias más duras de Irán.
Israel tiene la ventaja de estar "encubierto".
Otro factor que ayuda a Israel a desempeñar un papel importante es la capacidad de penetrar profundamente en Irán. Aunque la CIA tiene una red global, se considera que Israel tiene una ventaja especial en el despliegue de fuerzas en Irán, algo que Washington no ha podido igualar en muchos años.
Gracias a ello, Israel tiene la capacidad de identificar y acercarse a objetivos de alto nivel con mayor precisión, y así llevar a cabo directamente asesinatos.
Para el presidente Donald Trump, no participar directamente en los asesinatos podría ser una opción estratégica.
Por un lado, todavía quiere mantener la capacidad de negociar con un líder iraní en el futuro. Actuar directamente podría cerrar todas las puertas diplomáticas.
Por otro lado, también existe la hipótesis de que Washington quiere reducir el riesgo de represalias directas.
Después de establecer una ventaja aérea y eliminar continuamente a altos comandantes iraníes en 2025, Israel parece no tener tanta vacilación como antes.
Mientras tanto, Estados Unidos solo participó de forma limitada y más tardía, apoyando principalmente con fuego a gran escala en lugar de operaciones de "golpe de cabeza".
Tres semanas después del estallido del conflicto, se formó una realidad: la campaña de asesinato de los líderes iraníes es casi un "escenario privado" para Israel.
El resto de la historia, especialmente los cálculos reales de Estados Unidos, probablemente solo se revelará cuando los personajes involucrados abandonen la política.