El gobierno de Panamá ha declarado el estado de emergencia nacional ante el impacto de El Niño en el Océano Pacífico. Se pronostica que la ola de El Niño de este año alcanzará su intensidad más fuerte en los últimos 40 años, lo que provocará una grave disminución en la cantidad de agua de lluvia que repone 2 embalses que suministran agua al sistema portuario.
Ante el riesgo de escasez de fuentes de agua, esta ruta marítima vital ha tenido que reducir el límite máximo de recepción, a partir de mediados de septiembre de 2026, de 36 barcos/día a 32 barcos/día. Al mismo tiempo, las agencias funcionales también han reducido la humedad máxima de 15,2 m a 14,6 m para prevenir el riesgo de varada, obligando a las navieras a reducir proactivamente la carga de transporte.
Técnicamente, cada viaje de barco a través del Canal de Panamá consume alrededor de 200 millones de litros de agua, toda esta cantidad de agua se descargará directamente al mar.
La Sra. Ilya Espino de Marotta, nueva Directora de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), dijo que el flujo de barcos podría seguir reduciéndose a unos 29 viajes por día en febrero o marzo del próximo año si la sequía no tiene cambios positivos.
Durante el El Niño de 2023, el canal tuvo que reducir el número de viajes a un mínimo de 22 viajes/día, pero Marotta dijo que la situación de este año difícilmente caería en un escenario tan grave como antes.
La paradoja es que la presión para restringir el flujo se produce justo en el momento en que la demanda de uso del Canal de Panamá aumenta repentinamente. El bloqueo del Estrecho de Ormuz obliga a los propietarios de carga a buscar corredores alternativos, convirtiendo el canal que conecta el Atlántico y el Pacífico en un importante punto de tránsito de respaldo para los transbordadores internacionales de energía.