El petrolero con bandera rusa llamado Anatoly Kolodkin entró en la zona económica exclusiva de Cuba el 30 de marzo, según datos de seguimiento marítimo, marcando la posibilidad de que este sea el primer viaje de importación de petróleo de la isla caribeña después de más de 2 meses sin combustible.
El barco partió del puerto ruso de Primorsk, transportando alrededor de 650.000 barriles de petróleo crudo de uranio (algunas fuentes dicen que hasta 730,000 barriles). Si no cambia de rumbo, es probable que atraque en el puerto de Matanzas para descargar mercancías en un futuro próximo.
Este desarrollo es particularmente notable porque Estados Unidos ha reforzado durante mucho tiempo las rutas de suministro de petróleo a Cuba para aumentar la presión sobre el gobierno de La Habana. Sin embargo, en el contexto de la perturbación del suministro mundial de energía debido a los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra Irán, se dice que Washington ha relajado temporalmente algunas restricciones relacionadas con el petróleo ruso.
Según The New York Times, un funcionario estadounidense confirmó que el barco ruso se dirigía a Cuba, pero no explicó claramente la razón por la que la administración del presidente Donald Trump permitió que esta carga atracara.
Los datos de los sistemas de seguimiento marítimo también muestran que el barco Anatoly Kolodkin estaba en la lista de sanciones de Estados Unidos.
Para Cuba, la cantidad de petróleo anterior puede tener un significado vital. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel dijo que el país no ha recibido ningún lote de petróleo importado en los últimos 3 meses. La consecuencia es que la distribución de gasolina y petróleo se ha endurecido, lo que ha provocado una serie de cortes de energía generalizados en todo el país.
Anteriormente, el ministro de Energía ruso, Sergey Tsivilyov, dijo a la prensa que Rusia continúa suministrando bienes humanitarios a Cuba, incluido el combustible.
El hecho de que un petrolero ruso se acerque inesperadamente a Cuba en un contexto de bloqueo muestra los cambios que están apareciendo en la política de sanciones de Washington, especialmente cuando los cambios geopolíticos obligan a Estados Unidos a reconsiderar las prioridades energéticas globales.