El 26 de febrero, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez declaró que el país se defendería con la mayor firmeza después de que las fuerzas funcionales eliminaran a 4 combatientes exiliados en una lancha rápida registrada en Estados Unidos.
El enfrentamiento ocurrió cuando la lancha irrumpió ilegalmente en aguas cercanas a la playa de Varadero y disparó inesperadamente contra la patrulla fronteriza. La enérgica respuesta de Cuba no solo mató a los sujetos armados, sino que también hirió a otras 6 personas a bordo, que actualmente están detenidas para ser investigadas.
Según un informe del Ministerio del Interior cubano, este grupo de sujetos llevaba un arsenal de armas militares, que incluía: rifles de asalto, pistolas, cócteles molotov y otros equipos militares. Los supervivientes eran residentes cubanos que residían en Estados Unidos y la mayoría tenía antecedentes penales en su país. Un miembro del grupo que voló desde Estados Unidos a la isla anteriormente para coordinar la recepción del barco fue arrestado y confesó una conspiración para infiltrarse con fines terroristas, incitando a disturbios para derrocar al gobierno.

El incidente se produce en un contexto en el que las relaciones entre Washington y La Habana están muy tensas. Después de que Estados Unidos arrestara al líder venezolano Nicolás Maduro e impusiera una orden de bloqueo a los petroleros, este ataque armado fue como una chispa que provocó tensiones.
Cuba acusó esto de ser una escalada peligrosa, que amenaza directamente la seguridad nacional, mientras que la gente se enfrenta a dificultades acumuladas debido al embargo.
Por parte de Washington, el secretario de Estado Marco Rubio declaró que el gobierno de Estados Unidos no está involucrado en el incidente y está recopilando más datos reales. Sin embargo, los analistas creen que los ataques espontáneos de grupos extremistas exiliados podrían ser una excusa para que Estados Unidos aumente la presión militar directa sobre Cuba.
Actualmente, el ejército cubano ha reforzado la seguridad en los hospitales que están tratando a los supervivientes y ha intensificado las patrullas en toda la línea fronteriza marítima. Esta acción drástica envía un mensaje contundente sobre la capacidad de defensa de la nación insular ante las amenazas armadas del exterior.