El 25 de febrero, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció la imposición de nuevas sanciones dirigidas a la red de transporte ilegal de petróleo de Irán.
Esta lista incluye petroleros viejos, a menudo llamados "flotas oscuras", que se especializan en llevar a cabo actividades comerciales clandestinas para ayudar a Irán a evadir las sanciones internacionales.
Según Estados Unidos, los ingresos de la venta de petróleo de contrabando fluyen directamente al presupuesto para el programa de misiles balísticos y la producción de vehículos aéreos no tripulados (drones) de Irán.
Estas sanciones se consideran un duro golpe a la arteria económica de Teherán justo antes de las conversaciones nucleares previstas para Ginebra este fin de semana.
Los buques petroleros designados como Ocean Koi o Hoot tendrán todos los activos relacionados con la jurisdicción de Estados Unidos congelados, y las personas y organizaciones internacionales también serán advertidas sobre los riesgos al operar con estas entidades.
Washington afirma que esto es parte de una campaña de máxima presión para obligar a Irán a volver a la mesa de negociaciones con términos más estrictos.
Además del sector energético, las sanciones también se dirigen a las redes de compra de componentes militares en Turquía y los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Se acusa a estas redes de ayudar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) a poseer equipos sensibles y precursores químicos para fabricar armas.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, enfatizó que Estados Unidos utilizará todas las herramientas económicas para evitar que Irán priorice los recursos militares en lugar de mejorar la vida de las personas.
En su discurso sobre el Estado de la Unión en la noche del 24 de febrero, el presidente Donald Trump también reafirmó su postura intransigente sobre las ambiciones nucleares de Irán.
Enfatizó que Washington no permitirá que Teherán recaude miles de millones de dólares en petróleo para financiar actividades que desestabilicen la región.
Los expertos opinan que endurecer las sanciones en este momento es la forma en que Estados Unidos crea una ventaja óptima antes de entrar en las tensas sesiones de debate diplomático.
La presencia militar estadounidense en Oriente Medio también se ha intensificado sincrónicamente con las sanciones económicas. Flotas de portaaviones y cazas furtivos F-22 han sido desplegadas en la región como un fuerte mensaje disuasorio.
La situación en Oriente Medio se encuentra actualmente en un estado de máxima tensión, ya que ni Washington ni Teherán muestran signos de ceder en las "líneas rojas" en el programa nuclear y la seguridad regional.