El 31 de mayo (hora de Estados Unidos), Estados Unidos propuso un nuevo plan para reducir las tensiones entre Israel y Líbano, mientras que los enfrentamientos relacionados con las fuerzas de Hezbolá continúan y aumentan el riesgo de escalada del conflicto.
Según un funcionario estadounidense, el secretario de Estado Marco Rubio habló por teléfono con el presidente libanés Joseph Aoun y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sobre las conversaciones diplomáticas entre Israel y Líbano. En estos intercambios, Washington hizo una propuesta hacia un proceso de "desescalada gradual".
Según el plan, el primer paso es que la fuerza Hezbollah respaldada por Irán ponga fin a todos los ataques contra Israel. A cambio, Israel contendrá las acciones de escalada en Beirut.
El funcionario estadounidense dijo que este enfoque facilitará el proceso de reducción gradual de la tensión y conducirá a un fin efectivo de las acciones hostiles.
Se dice que el presidente Joseph Aoun se esforzó por impulsar la propuesta y buscar un acuerdo entre las partes. Sin embargo, el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, quien declaró que podía garantizar el compromiso de alto el fuego de Hezbollah, dijo que Israel necesitaba dejar de "disparar primero".
Mientras se despliegan los esfuerzos diplomáticos, la situación sobre el terreno sigue siendo compleja. El primer ministro Benjamin Netanyahu anunció que había ordenado al ejército que se adentrara más en territorio libanés en la campaña contra Hezbollah, a pesar del alto el fuego anunciado hace más de 6 semanas.
En el último avance, el ejército israelí ha tomado el control del castillo de Beaufort, con una historia de 900 años, y una cadena de puntos estratégicos en el sur del Líbano. Esta información fue anunciada por el ejército israelí un día después de que Hezbollah llevara a cabo uno de los bombardeos más intensos contra el norte de Israel desde el alto el fuego de abril.
Los ataques llevaron al cierre de escuelas y a la aplicación de medidas restrictivas en la zona afectada del norte de Israel.
El funcionario estadounidense enfatizó que Washington no cree que Israel siga sufriendo ataques prolongados contra civiles por parte de Hezbolá.