El 22 de febrero, Estados Unidos puso oficialmente a toda la región noreste en estado de alerta roja cuando una tormenta de nieve con un poder destructivo enorme se acercaba.
Según las últimas noticias meteorológicas del Centro Meteorológico FOX, este fenómeno meteorológico extremo afectará directamente a unos 50 millones de personas que viven a lo largo del corredor de la importante autopista I-95, provocando un estancamiento generalizado.
Más de 7.000 vuelos nacionales e internacionales han sido cancelados urgentemente hasta el 22 de febrero, cuando las duras condiciones climáticas azotaron el área desde Delaware hasta Massachusetts.
El estado de emergencia inicial declarado en Nueva York y Nueva Jersey ahora se ha extendido a una serie de estados vecinos, incluidos Connecticut, Delaware, Massachusetts, Rhode Island y Maryland. Mientras tanto, se han emitido alertas de tormenta de nieve máximas a más de 38 millones de personas en las bulliciosas metrópolis como Nueva York, Boston y Providence.
El punto más aterrador de esta tormenta es la terrible velocidad de fortalecimiento de un sistema de baja presión formado frente a la costa de Carolina del Norte. Se pronostica que la presión atmosférica disminuirá hasta 40 milibares en solo 24 horas, casi el doble del umbral estándar del fenómeno de las "bombas de tormenta".

Este desarrollo explosivo creará fuertes nevadas de 30 cm a más de 60 cm, con velocidades de caída récord que podrían alcanzar los 10 cm por hora en algunos puntos críticos.
Además de la enorme cantidad de nieve, se espera que ráfagas de viento violentas de más de 110 km/h arrasen el área de Long Island y el sureste de Nueva Inglaterra. La combinación de tornados y nieve espesa no solo destruye por completo la visibilidad del tráfico, sino que también amenaza con derrumbar las redes eléctricas de millones de hogares.
Los expertos meteorológicos advierten que las condiciones de viaje en la carretera se volverán imposibles y amenazarán directamente la vida humana. El grave fenómeno de las inundaciones costeras con un nivel de agua de casi 1 metro también está poniendo en peligro las áreas desde Delaware hasta Maine.
Ante este poder destructivo, una serie de autopistas federales en Nueva Jersey y Nueva York han sido completamente bloqueadas por una estricta prohibición de viaje.
El sistema de transporte público NJ Transit también anunció la suspensión de todas las operaciones. Para garantizar la seguridad absoluta, las autoridades de las dos megaciudades de Nueva York y Boston decidieron cerrar todo el sistema escolar público, instando a la gente a atrincherarse en sus casas para superar el período más devastador de la tormenta.