El 12 de febrero, el Secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, confirmó que Estados Unidos había completado la comercialización de petróleo de Venezuela con un valor real de más de mil millones de dólares. Este es un hito importante que marca la fuerte presencia de Estados Unidos en la coordinación de los recursos estratégicos en este país sudamericano.
Sin detenerse ahí, Wright hizo una predicción optimista de que en los próximos meses, Washington podría vender más petróleo de Venezuela por un valor estimado de hasta 5 mil millones de dólares. A pesar de dar cifras específicas sobre el valor económico, el jefe del sector energético estadounidense aún no ha publicado una lista de destinos específicos para estos grandes envíos de petróleo.
El anuncio de ingresos de miles de millones de dólares se produjo justo en el contexto de la visita oficial y el trabajo de Chris Wright a Venezuela. Allí, mantuvo importantes conversaciones con miembros de la junta directiva nacional, incluida la presidenta interina Delcy Rodríguez. Estas reuniones se centraron en establecer una hoja de ruta para la cooperación energética a largo plazo y garantizar la transparencia en las actividades de extracción y exportación de petróleo crudo.
La participación directa de Estados Unidos en la cadena de suministro y venta de petróleo de Venezuela refleja un punto de inflexión significativo en la estrategia energética global del gobierno de Washington. Estas impresionantes cifras de ingresos no solo muestran que la demanda de consumo de petróleo crudo está aumentando en el mercado internacional, sino que también demuestran la eficacia inicial del plan de recuperación energética en la región de América Latina.
Se espera que los enormes recursos financieros obtenidos de estas actividades comerciales jueguen un papel clave en la reconstrucción de la infraestructura técnica de la industria del petróleo y el gas que se ha deteriorado en Venezuela. Al mismo tiempo, esta coordinación también ayuda a Estados Unidos a fortalecer el control sobre el suministro de combustible, reducir la dependencia de otros mercados inestables y estabilizar los precios mundiales de la energía.
El auge de las exportaciones de petróleo de Venezuela bajo la coordinación de Estados Unidos está rediseñando el mapa geopolítico energético. Si las próximas previsiones de ingresos de 5 mil millones de dólares se hacen realidad, la asociación entre Washington y Caracas se convertirá en uno de los ejes económicos más importantes del Hemisferio Occidental, creando una gran presión sobre otros competidores en la industria del petróleo y el gas.