En consecuencia, la OTAN está considerando volver al mecanismo de organización de la cumbre sin un ciclo fijo, en lugar de mantenerlo regularmente cada año como en los últimos tiempos. Sin embargo, este plan no afectará a la cumbre prevista en Ankara en julio, ya que los preparativos están en la etapa final.
De hecho, las reuniones de alto nivel de la OTAN antes no se celebraban anualmente. Durante muchos años, las reuniones de la cumbre de la alianza se celebraban una media de unos 2 años. Mientras tanto, las reuniones de los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN se celebraban 3 veces al año y las de los ministros de Defensa 2 veces al año.
Desde que estalló el conflicto en Ucrania, la OTAN ha aumentado la frecuencia de las cumbres anuales para fortalecer la coordinación entre los miembros en la respuesta a Rusia. Mantener reuniones de alto nivel regulares se considera parte de los esfuerzos para unificar las posiciones y políticas de la alianza.
Sin embargo, en el contexto de las relaciones transatlánticas que muestran signos de diferentes enfoques en algunos temas de seguridad y política, se considera que el reajuste de la frecuencia de las reuniones tiene como objetivo minimizar el riesgo de que surjan desacuerdos públicos en eventos de alto nivel. Algunos observadores señalan que esta medida también refleja los esfuerzos de la OTAN para mantener el consenso interno en un período sensible.
Actualmente, la OTAN no ha hecho comentarios oficiales sobre esta información.