El conflicto comenzó el 28 de febrero cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán. En respuesta, Teherán lanzó ataques contra Israel y muchos países del Golfo con bases estadounidenses. Los combates generalizados han causado miles de muertos y millones de desplazados, y han provocado fuertes fluctuaciones en los mercados energéticos y la economía mundial.
Sobre la posibilidad de poner fin a la campaña militar, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio dijo el 31 de marzo que ambas partes todavía están intercambiando mensajes y no descartan la posibilidad de una reunión cara a cara en el futuro. Dijo que los canales de comunicación actuales podrían allanar el camino para una solución diplomática para poner fin al conflicto.
El presidente estadounidense Donald Trump también había propuesto previamente varios plazos para la posibilidad de poner fin a la operación militar. Dijo que Estados Unidos podría detener las operaciones durante 2 o 3 semanas, y también mencionó varios objetivos diferentes, desde cambiar la administración iraní hasta debilitar la capacidad militar y la influencia regional del país.
En este contexto, el Sr. Rubio enfatizó que Estados Unidos tendrá que reevaluar el papel de la OTAN. Dijo que esta alianza sirvió a los intereses de Estados Unidos durante mucho tiempo, pero ahora plantea la pregunta de si todavía cumple con el objetivo o se ha convertido en un "camino unidireccional", cuando Estados Unidos asume la responsabilidad de proteger Europa pero no recibe el apoyo correspondiente.
La evaluación se hace en un contexto en el que muchos países europeos se niegan a participar en operaciones de ataque contra Irán, incluida la prohibición de utilizar bases o espacio aéreo para operaciones militares. Esto genera debate sobre el nivel de cohesión y responsabilidad compartida en la alianza de la OTAN ante las grandes crisis internacionales.