El periódico Izvestia informó que el Ministerio de Industria y Comercio de Rusia confirmó recientemente que las empresas de este país podrán operar directamente las fábricas industriales en Cuba. Este es un cambio importante, porque antes los inversores rusos solían dudar debido a la falta de control directo sobre el flujo de capital y las actividades de producción.
Tener el poder de operar significa que las empresas rusas tienen más garantías legales, reducen el riesgo de retrasos en los pagos y mejoran la capacidad de recuperación de capital. Esto se considera la "llave" para ayudar a eliminar los cuellos de botella de larga data en la cooperación económica bilateral.
De hecho, desde finales de 2025, ambas partes han comenzado a probar este modelo. Uno de los proyectos notables es la participación de empresas rusas en la gestión de un hotel de 5 estrellas en Holguin.
No solo la industria, el mercado cubano está abriendo muchas oportunidades para las empresas rusas. En el campo de la salud, las dos partes firmaron un acuerdo para desarrollar una vacuna multivalente contra el cáncer, combinando la fortaleza de la investigación biológica de Cuba con la capacidad de producción de Rusia.
La industria alimentaria también se considera muy prometedora, ya que docenas de empresas rusas están dispuestas a exportar carne, leche y mariscos a las islas del Caribe. Mientras tanto, el sector automotriz se está recuperando gradualmente, con planes para ensamblar automóviles y abrir concesionarios en La Habana.
En particular, el gobierno de Moscú también planea desplegar una flota de taxis que utilicen coches Moskvich en la capital cubana, una parte de los cuales son coches eléctricos.
La cooperación Rusia-Cuba no se detiene solo en el comercio. En el contexto de las dificultades energéticas de Cuba debido a las sanciones estadounidenses, Rusia ha suministrado petróleo crudo para apoyar.
A finales de marzo, un barco que transportaba alrededor de 100.000 toneladas de petróleo llegó al puerto de Cuba, contribuyendo a reducir la presión de la escasez de combustible.
A largo plazo, Rusia planea invertir más de mil millones de dólares en infraestructura cubana para 2030, incluida la construcción y mejora de centrales eléctricas. Anteriormente, las empresas rusas también participaron en la explotación del campo petrolífero de Boca de Haruco, lo que ayudó a aumentar la producción y a complementar significativamente las reservas de petróleo para La Habana.
Otro factor importante es el problema de la deuda. En 2014, Rusia eliminó hasta el 90% de la deuda de 31,7 mil millones de dólares de Cuba, creando una base financiera favorable para la cooperación a largo plazo.
Permitir que las empresas rusas operen directamente fábricas en Cuba no solo tiene un significado económico. Este es también un paso estratégico para ayudar a Moscú a consolidar su presencia en el hemisferio occidental, una región que se considera el "patio trasero" de Estados Unidos.
En el contexto de que Cuba está bajo presión por las sanciones, la diversificación de socios y la reducción de la dependencia del dólar estadounidense se están convirtiendo en una prioridad. Las transacciones entre los dos países están pasando cada vez más al pago en moneda nacional o en forma de trueque.
Por parte de Rusia, Cuba juega un papel de puerta de entrada para acceder al mercado latinoamericano y caribeño. Cuando las empresas rusas pueden operar directamente la producción, no solo controlan mejor la eficiencia de la inversión, sino que también exportan tecnología, modelos de gestión y cadenas de suministro.