El 20 de marzo, la Armada francesa lanzó una operación en aguas al oeste del Mediterráneo, deteniendo el petrolero Deyna con bandera de Mozambique, que partió de Murmansk, Rusia.
Según un anuncio de la autoridad marítima regional, la operación se llevó a cabo en coordinación con aliados, incluido el Reino Unido, para verificar la nacionalidad del barco sospechoso de usar "banderas falsas".
El presidente francés Emmanuel Macron confirmó posteriormente el incidente y dijo que Deyna formaba parte de la llamada "flota oscura" rusa, un término occidental utilizado para referirse a los petroleros sospechosos de evadir sanciones.
Después de ser interceptado, el Deyna fue escoltado de regreso a la zona de la bahía de Fos, frente a las costas del sur de Francia, donde se cree que atracó el 23 de marzo.
Las autoridades francesas dijeron que el barco será detenido aquí para servir a la investigación preliminar relacionada con la violación de las regulaciones de registro de buques. El área alrededor del punto de amarre también está sujeta a restricciones marítimas y aéreas hasta el 27 de marzo.
En particular, según la confirmación de la Embajada de Rusia, no hay ciudadanos rusos en la tripulación del Deyna. Esta información complica en cierta medida las acusaciones de la parte francesa sobre la conexión directa con Rusia.
En respuesta al incidente, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, se negó a hacer comentarios detallados. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia emitió una dura declaración, criticando a Occidente por acciones "inaceptables" en el mar.
Según Moscú, los países occidentales están bloqueando y escoltando arbitrariamente barcos "no deseados" a sus puertos, acusándolos de violar sanciones que Rusia considera infundadas internacionalmente.
Rusia enfatiza que tales acciones van en contra del espíritu de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, una convención que regula la libertad de navegación mundial.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia también pidió simultáneamente el respeto del derecho internacional en el mar.
El incidente se produce en un contexto de crecientes tensiones energéticas y geopolíticas, ya que las rutas de transporte de petróleo como el Estrecho de Ormuz están cada vez más estrechamente vigiladas. Acciones como la detención del Deyna podrían aumentar el riesgo de confrontación marítima, especialmente cuando las partes implicadas siguen teniendo interpretaciones diferentes del derecho internacional y las sanciones.