Japón ha permitido oficialmente el uso de libros de texto electrónicos en la enseñanza después de que el Parlamento aprobara las enmiendas a la Ley de Educación Escolar y las regulaciones relacionadas.
En la sesión plenaria del Senado japonés, el órgano legislativo aprobó un nuevo marco legal, poniendo fin a la situación en la que los libros de texto electrónicos solo se consideran materiales complementarios. Según las nuevas regulaciones, los libros de texto electrónicos son elegibles para ser distribuidos gratuitamente a los estudiantes de escuelas primarias, secundarias y preparatorias públicas.
Según el mecanismo aprobado, los consejos educativos locales decidirán qué tipo de libros de texto se utilizarán en las escuelas bajo su gestión. Las opciones incluyen libros impresos tradicionales, libros electrónicos o modelos combinados de copias impresas y electrónicas.
Se espera que la implementación de libros de texto electrónicos como material de enseñanza oficial comience a principios de abril de 2030. Anteriormente, estos materiales pasarán por el proceso de evaluación del gobierno en el año fiscal 2028.
Se considera que los libros de texto electrónicos tienen una ventaja para ayudar a los estudiantes a absorber conocimientos a través de contenidos de imágenes, sonido y vídeo. Estas herramientas pueden ayudar a los niños a comprender mejor las lecciones en comparación con los métodos tradicionales.
Sin embargo, la expansión del uso de libros electrónicos también genera preocupaciones sobre el impacto en la salud de los estudiantes. Algunas opiniones sugieren que la exposición frecuente a las pantallas puede causar problemas como la disminución de la visión.
Ante estas preocupaciones, el Ministerio de Educación de Japón planea desarrollar una guía para el uso de libros de texto electrónicos lo antes posible en otoño de este año. Según personas que entienden el problema, la guía apoyará a las escuelas y localidades para implementar nuevas formas de aprendizaje de manera adecuada.
La legalización de los libros de texto electrónicos marca un cambio notable en el sistema educativo japonés, cuando los materiales digitales fueron reconocidos por primera vez como una opción oficial además de los libros de texto impresos tradicionales.