El 9 de marzo, Janiv Shah, vicepresidente a cargo del mercado petrolero de la consultora Rystad Energy, dijo que el mercado energético mundial está cayendo en una situación de corte de suministro real debido a los ataques con drones.
Mientras tanto, los productores de Oriente Medio han alcanzado el límite cuando el sistema de almacenamiento está sobrecargado, lo que les obliga a suspender temporalmente la explotación porque ya no hay espacio para almacenar petróleo crudo.
En un contexto en el que los precios del petróleo alcanzan continuamente máximos y amenazan la estabilidad de las principales economías, el suministro de petróleo ruso se ha convertido en una "variable" estratégica que no se puede ignorar. La prueba más típica del cambio de actitud de Occidente es la reciente concesión por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos de una licencia especial de 30 días.
Esta decisión permite a India comprar los bloques de petróleo ruso que se habían cargado previamente en barcos, una medida rara de relajación de las sanciones desde que comenzó el conflicto en Europa del Este.
Según los expertos, esta se considera una solución urgente de Washington para reducir la presión sobre el mercado energético desde que estalló la campaña militar contra Irán el 28 de febrero. El ataque a gran escala lanzado por la coalición entre Estados Unidos e Israel no solo destruyó la infraestructura clave en Irán, sino que también empujó a toda la región del "centro petrolero" mundial a una espiral de respuesta militar decisiva.
Las represalias del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) dirigidas a las bases estadounidenses en Bahrein, Jordania y los EAU han paralizado las principales rutas marítimas a través del Estrecho de Ormuz. Cuando los fabricantes tradicionales del Golfo no pueden llevar mercancías al mercado, Occidente se ve obligado a buscar alternativas a otros canales de suministro para evitar un colapso económico total.
La flexibilización de las restricciones al petróleo ruso a través de socios intermediarios como India muestra que Estados Unidos está utilizando armas económicas más flexibles. En lugar de mantener una postura absolutamente dura, Washington acepta un compromiso temporal para evitar una gran crisis energética que podría colapsar el crecimiento mundial.