El 28 de marzo, la agencia de noticias TASS informó que el primer ministro eslovaco Robert Fico había emitido un mensaje duro sobre la posibilidad de bloquear las nuevas sanciones de la Unión Europea (UE) contra Rusia. La causa directa de este movimiento es que Ucrania aún se niega a restablecer las operaciones de bombeo de petróleo a través del principal oleoducto Druzhba.
En un video publicado en las redes sociales, el Sr. Fico declaró que si la Comisión Europea continúa favoreciendo a Ucrania más que a Eslovaquia, podría olvidar el apoyo de Bratislava al paquete de sanciones número 20 contra Moscú.
Además, el Sr. Fico también amenazó con retirar la buena voluntad de apoyar a Kiev en el proceso de adhesión a la UE rápidamente.
La tensión entre las partes se originó en el hecho de que Ucrania anunció que el gasoducto Druzhba estaba dañado tras un ataque aéreo, pero se negó resueltamente a permitir que expertos europeos accedieran al lugar para evaluar los daños.
Al comentar sobre esta situación, el Primer Ministro Fico dijo que su gobierno ha tomado nota de las declaraciones del Presidente ucraniano Volodymir Zelensky que muestran falta de entusiasmo por restaurar el tránsito de petróleo ruso. El Sr. Fico consideró esto un movimiento hostil público y un segundo daño económico del líder ucraniano a Eslovaquia, continuando con la decisión anterior de detener el tránsito de gas.
Los altos líderes de Eslovaquia también expresaron su profunda decepción por la falta de acciones prácticas de la Comisión Europea para presionar a los funcionarios de Kiev para que resuelvan por completo este incidente de infraestructura.
Según el análisis del Sr. Fico, si el suministro de petróleo a través del gasoducto Druzhba se mantuviera estable, Eslovaquia y toda la región de Europa Central no se enfrentarían a una grave escasez de combustible como ahora. La situación empeoró a medida que los precios subían día a día debido al impacto de la crisis en Oriente Medio.
El primer ministro eslovaco criticó a la Comisión Europea por parecer esperar que Bratislava acepte que los precios nacionales de la gasolina y el gasóleo superen la marca de 2,2 dólares por litro. No dudó en exponer los cálculos políticos detrás de esta indiferencia.
Al concluir el mensaje, el Primer Ministro Fico reafirmó que el gabinete actual se mantendrá firme en la política de autonomía y hará todo lo posible para proteger al máximo la economía y los intereses nacionales de Eslovaquia en el escenario internacional.