España completó el 2 de agosto (hora local) el despliegue de una barrera flotante en el mar a lo largo de la frontera marítima de la región de Ceuta en el norte de África, mientras las autoridades continúan endureciendo el control fronterizo tras la reciente migración masiva procedente de Marruecos.
La valla flotante instalada frente a la playa de Tarajal en Ceuta ya está en pleno funcionamiento. Esta medida está diseñada para prevenir cruces marítimos ilegales, después de que decenas de miles de migrantes entraran en este territorio en los últimos días.
Las autoridades españolas también dijeron que el número de muertos oficiales relacionados con la crisis ha aumentado a 72. Aunque la ola de inmigración ilegal a gran escala se ha calmado, Ceuta aún no ha vuelto a la normalidad.
La policía y las fuerzas militares continúan las operaciones de seguridad por toda la ciudad, arrestando a los inmigrantes descubiertos en las calles. Los arrestados son llevados a las comisarías para ser identificados antes de iniciar los procedimientos de deportación.
La migración masiva se ha convertido en una de las crisis fronterizas más graves de la historia reciente de España, impulsando al gobierno de este país a aplicar medidas de emergencia y provocando un nuevo debate en toda Europa sobre la gestión migratoria y la protección de las fronteras exteriores de la Unión Europea.