El 10 de febrero, en una entrevista exclusiva con el periódico alemán Süddeutsche Zeitung, el presidente francés Emmanuel Macron pintó una imagen sombría del futuro del viejo continente. Destacó que Europa ha entrado en una "fase decisiva", donde los estados miembros no pueden confiar en nadie más que en sí mismos.
Si no actuamos, Europa será barrida en 5 años", advirtió Macron. Esta declaración se produjo en un contexto en el que Estados Unidos está aumentando la presión comercial a través de nuevos aranceles, junto con ambiciones geopolíticas controvertidas en Groenlandia.
El presidente francés expresó su profunda preocupación por la imprevisibilidad de los aliados al otro lado del Atlántico. "La gente está desesperada. No se puede predecir hasta qué punto están dispuestos los estadounidenses a irse", dijo.
Según Macron, el problema no se limita a la historia de Groenlandia, sino que es una señal de que Europa se enfrenta a una amenaza real para su posición y soberanía.
La preocupación de Macron proviene de que la administración estadounidense anunció el 31 de enero el inicio de las negociaciones sobre la "futura propiedad" de Groenlandia. Washington incluso declaró que "se han acordado bastantes términos" y espera lograr un buen acuerdo para ambas partes.

El presidente estadounidense Donald Trump no ha ocultado durante mucho tiempo su intención de anexar esta isla al territorio estadounidense. En su primer mandato, expresó su intención de recomprar la isla y en marzo de 2025, reafirmó su confianza en que Groenlandia podría ser anexada.
Groenlandia es actualmente un territorio autónomo perteneciente al Reino de Dinamarca. Aunque Estados Unidos y Dinamarca firmaron el Acuerdo de Defensa de Groenlandia en 1951 junto con los compromisos de la OTAN, el deseo de Estados Unidos de cambiar el statu quo de la soberanía de esta isla está causando una gran ola de preocupación en Europa.
La advertencia de Macron refleja el pensamiento de "autonomía estratégica" que ha estado persiguiendo durante mucho tiempo. Ante la presión de los aranceles proteccionistas de Estados Unidos y el conflicto prolongado en Ucrania, Europa se encuentra en una encrucijada: o unirse para convertirse en un polo de poder independiente, o fragmentarse y depender.
El hecho de que Estados Unidos apunte públicamente a Groenlandia se considera la "gota que colmó el vaso", obligando a los líderes de la UE a reconsiderar seriamente la naturaleza de la alianza transatlántica.