El 9 de febrero, el Comando del Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) confirmó que el objetivo atacado era un barco que se movía a través de aguas internacionales, sospechoso de pertenecer a una red criminal transnacional.
En una declaración publicada en la red social X, un representante de SOUTHCOM afirmó que esta acción militar se basa en información de inteligencia precisa. "La información confirma que el barco se mueve a lo largo de rutas de contrabando de drogas identificadas en el Pacífico Oriental y está participando directamente en actividades de transporte ilegal", decía el anuncio.
La consecuencia del ataque fue que 2 sospechosos a bordo murieron en el acto. Sin embargo, las autoridades confirmaron que todavía hay un superviviente después del incidente.
Inmediatamente después, el ejército estadounidense activó el procedimiento humanitario, notificando a la Guardia Costera de Estados Unidos para desplegar vehículos para llevar a cabo la operación de búsqueda y rescate en el lugar.
La región del Pacífico Oriental ha sido considerada durante mucho tiempo una "carretera de drogas" marítima, donde las bandas criminales sudamericanas intentan transportar grandes cantidades de cocaína y otras sustancias prohibidas hacia México y Estados Unidos.
Para evitar la detección por radar y las fuerzas de patrulla, los grupos de contrabandistas suelen utilizar vehículos especializados que son difíciles de detectar. Los más comunes son los barcos de alta velocidad con capacidad de movimiento flexible, o más peligrosos son los submarinos semisubmarinos caseros. Estos vehículos suelen estar pintados de azul para mezclarse con el agua de mar y tienen un diseño de baja sección transversal, lo que dificulta enormemente la detección a distancia.
Las operaciones de contención en esta área suelen ser una estrecha coordinación entre la Marina y la Guardia Costera de Estados Unidos, bajo el mando conjunto de SOUTHCOM.
Por lo general, estas fuerzas intentarán acercarse, enviar una señal para detener el tren y llevar a cabo el arresto del sospechoso junto con las pruebas materiales. El uso de fuego mortal como en el caso del 9 de febrero es una situación grave y menos común, generalmente solo se lleva a cabo cuando hay signos de amenaza directa o cuando los sujetos se resisten obstinadamente y con decisión.
Actualmente, la identidad de los muertos, así como la nacionalidad del barco, aún no se han revelado. Las autoridades estadounidenses continúan investigando para aclarar la escala y el origen de este presunto lote.