En una entrevista con Fox News el 8 de marzo, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que el despliegue de tropas terrestres en Irán aún no está previsto. Sin embargo, enfatizó que el presidente Trump todavía deja abiertas todas las opciones para estar preparado para responder a los cambios impredecibles en Oriente Medio.
Esta declaración se hizo en un contexto en el que la opinión pública internacional está centrando su atención en el próximo paso de Estados Unidos después de la reciente serie de ataques aéreos contra Irán. El hecho de que la Casa Blanca no se apresure a desplegar tropas terrestres muestra los esfuerzos para contener el conflicto, evitando sumergirse en un conflicto prolongado.

Anteriormente, el 28 de febrero, la coalición estadounidense-israelí lanzó inesperadamente una operación militar a gran escala dirigida a Irán. Las ciudades clave, incluida la capital Teherán, han sufrido muchos ataques pesados.
La Casa Blanca dio la razón de esta acción para eliminar las amenazas del programa nuclear y de misiles que acusan de provenir de Teherán. En particular, los ataques aéreos causaron la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei y muchas figuras clave del aparato de liderazgo iraní.
En respuesta, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) anunció el despliegue de una campaña de represalia generalizada. Una serie de instalaciones y objetivos de Estados Unidos y sus aliados en Bahrein, Jordania, Qatar, Kuwait, los EAU y Arabia Saudita fueron atacados con misiles y vehículos aéreos no tripulados.
La rápida escalada del conflicto en Oriente Medio ha suscitado preocupaciones sobre una guerra total con la participación de la infantería, lo que podría llevar a la región a una inestabilidad de décadas.

El hecho de que la administración Trump no haya trazado un plan para enviar tropas terrestres a Irán en este momento muestra un cálculo estratégico para evitar los "errores" de las guerras enredadas en el pasado. En cambio, Estados Unidos parece estar priorizando el poder aéreo y los ataques de largo alcance para debilitar la capacidad militar del oponente sin tener que sacrificar demasiadas vidas de soldados estadounidenses en tierra.
Sin embargo, el mensaje de estar preparada para cualquier escenario de Leavitt sigue siendo una dura advertencia enviada a Teherán. Los expertos dicen que si las represalias del IRGC causan grandes bajas a las fuerzas estadounidenses en el Golfo, la línea entre una campaña de ataques aéreos y un ataque terrestre total se volverá más delgada que nunca.