El 29 de julio (hora local), China lanzó con éxito satélites de prueba de tecnología de comunicación de nueva generación desde el Centro de lanzamiento de satélites de Taiyuan, provincia de Shanxi, en el norte del país.
Según la agencia de noticias Xinhua, los satélites fueron enviados al espacio a las 9 am (hora de Beijing) con un cohete portador Trường Chinh-6 mejorado y han entrado en la órbita prevista.
Los satélites se utilizarán principalmente en campos como la comunicación por satélite, la radiodifusión y la transmisión de datos. Además, también se encargarán de probar y verificar muchas tecnologías nuevas antes de ser desplegadas a gran escala.
Según funcionarios chinos, el lanzamiento de satélites de prueba es parte del proceso de mejora de la infraestructura espacial, contribuyendo a mejorar la capacidad de proporcionar servicios de telecomunicaciones y transmitir datos desde la órbita.
Este es también el lanzamiento número 660 de la línea de cohetes portaaviones Truong Chinh, el principal medio de lanzamiento en el programa espacial de China.
Durante décadas, esta línea de misiles ha asumido cientos de misiones para llevar satélites, naves espaciales, sondas y equipos de investigación científica a la órbita.
Truong Chinh-6 es uno de los modelos de misiles de nueva generación desarrollados por China, que utiliza combustible limpio para mejorar la eficiencia de lanzamiento y reducir el impacto en el medio ambiente. La versión mejorada del misil está diseñada para satisfacer la necesidad de poner en órbita muchos tipos de satélites comerciales, de telecomunicaciones e investigación científica con alta precisión.
En los últimos años, China ha impulsado continuamente las actividades de lanzamiento de satélites con el objetivo de expandir la red de infraestructura espacial, desarrollar tecnología de telecomunicaciones, observar la Tierra y posicionar satélites. El país también está impulsando muchos programas espaciales a gran escala, incluida la operación de la estación espacial Tiangong, la exploración de la Luna y Marte, así como el desarrollo de nuevas generaciones de cohetes portadores.
Se estima que el continuo despliegue de satélites de prueba contribuirá a perfeccionar la capacidad tecnológica de China en el campo de la aeroespacial y a crear una base para los sistemas de comunicación por satélite en el futuro.