En declaraciones a la agencia de noticias TASS, Alexander Borodai, vicepresidente del Comité para Asuntos de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), la integración euroasiática y las relaciones con los expatriados, dijo que Kiev se encuentra en desventaja al no recibir un paquete de ayuda financiera de 90 mil millones de euros de la Unión Europea (UE).
Según Borodai, en el contexto de la atención mundial, especialmente de Estados Unidos, que se centra en Oriente Medio, Ucrania corre el riesgo de ser olvidada en el tablero de ajedrez geopolítico. Esto, según él, podría hacer que los líderes de Kiev elijan medidas de escalada.
A Ucrania no le queda nada que perder, necesita escalar a toda costa. Cuando el mundo se centra en Oriente Medio, la atención a Ucrania disminuye, y eso es algo que Kiev no puede aceptar", comentó Borodai.
TurkStream es un importante gasoducto que transporta gas ruso a través del Mar Negro a Turquía y luego al sureste de Europa, desempeñando un papel clave en el suministro de energía de la región. Cualquier interrupción en esta ruta podría dañar el ya frágil mercado europeo del gas.
La advertencia de la parte rusa se produjo en un contexto en el que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, acusó anteriormente a Ucrania de llevar a cabo numerosos ataques contra la infraestructura de TurkStream, con el objetivo de cortar el suministro de gas ruso a Hungría.
No solo Hungría, sino también Eslovaquia también ha expresado una postura dura. El primer ministro Robert Fico y el primer ministro Orbán han bloqueado la aprobación de un "préstamo militar" de 90 mil millones de euros para Ucrania, al tiempo que se oponen al paquete de sanciones número 20 de la UE contra Rusia.
Estos movimientos muestran una división cada vez más clara dentro de Europa sobre cómo abordar el conflicto de Ucrania, especialmente cuando la presión económica y energética todavía pesa sobre muchos estados miembros.
Mientras tanto, el argumento de Borodai enfatiza que mantener la atención de Occidente es un factor de "vida o muerte" para el gobierno de Kiev. Según él, el poder del presidente ucraniano Zelensky está estrechamente ligado a la continuación del conflicto, asegurando así el flujo de ayuda militar y financiera de los socios internacionales.
Sin embargo, las acusaciones de Rusia aún no han sido verificadas de forma independiente, y Ucrania tampoco ha dado una respuesta oficial. Los observadores creen que tales declaraciones podrían reflejar una guerra de información paralela a un conflicto militar sobre el terreno.
Sin embargo, solo la posibilidad de que ocurran ataques contra la infraestructura energética estratégica como TurkStream es suficiente para aumentar las preocupaciones sobre una espiral de escalada no solo en Ucrania sino también extendiéndose a todo el mercado energético europeo.