La Comisión Europea (CE) se encuentra en una situación de confusión ya que no puede dar una fecha específica para anunciar el borrador de la prohibición de importar petróleo ruso a los estados miembros de la Unión Europea (UE), según confirmó la portavoz Anna-Kaisa Itkonen en una conferencia de prensa en Bruselas el 24 de marzo.
No tengo una fecha específica para proporcionarla. Pero puedo afirmar que todavía estamos comprometidos a hacer esta propuesta", dijo la Sra. Itkonen, al tiempo que enfatizó la posición de la presidenta Ursula von der Leyen de que volver a importar energía de Rusia sería "repetir el error del pasado".
Anteriormente, el hito del 15 de abril se había discutido como el momento de la publicación del borrador. Sin embargo, la cláusula que prohíbe la importación de petróleo ruso ahora ha desaparecido de la agenda de la CE. Según la Sra. Itkonen, el calendario de trabajo del Comité es solo preliminar y esta agencia está "buscando un nuevo momento más adecuado".
Aunque aún no se puede fijar una fecha específica, los líderes de la UE siguen enviando un mensaje duro. El presidente von der Leyen afirmó que el bloque no tiene intención de permitir la reanudación de las importaciones de energía rusa, incluso cuando Europa se enfrenta al riesgo de escasez de electricidad.
Mientras tanto, el Comisario de Energía Dan Jorgensen declaró que la UE no importará "ni siquiera una molécula" de energía de Rusia.
Sin embargo, existe una brecha significativa entre la declaración y la realidad. La UE todavía está luchando con el problema de garantizar la seguridad energética en un contexto en el que la oferta de sustitución no es completamente estable, los precios de la energía fluctúan y la demanda se recupera después de la crisis.
El retraso en el anuncio de la prohibición también refleja las crecientes grietas dentro de la UE, especialmente entre Bruselas y algunos estados miembros de Europa del Este.
Las tensiones se intensificaron después de que Kiev bloqueara el flujo de petróleo ruso a través del gasoducto Druzhba, una importante ruta de transporte que abastece a Hungría y Eslovaquia. Esta medida provocó una fuerte reacción de los dos países.

Budapest y Bratislava respondieron bloqueando el paquete de financiación militar de la UE de 90 mil millones de euros para Ucrania, al tiempo que impidieron la aprobación del paquete de sanciones número 20 contra Rusia.
Este desarrollo pone a Bruselas en una situación difícil: queriendo mantener una postura dura con Moscú, y manteniendo el consenso intrabloque, un factor clave para que las políticas punitivas entren en vigor.
La desaparición de la cláusula de prohibición del petróleo ruso de la agenda no es solo un problema técnico. Muestra que la UE está reconsiderando su estrategia en el contexto del aumento de la presión económica y política.
Algunos expertos opinan que este podría ser un paso de "retraso" para buscar consenso antes de tomar una decisión oficial. Sin embargo, tampoco se descarta la posibilidad de que la UE esté ajustando silenciosamente su enfoque de la energía rusa para evitar causar más conmoción en el mercado.
Sea cual sea el escenario, este retraso también envía una señal clara de que el plan de Europa para abandonar el petróleo y el gas rusos no es tan fácil como las declaraciones iniciales.