Por lo tanto, hubo sorpresas cuando el entrenador Pep Guardiola prohibió a los jugadores del Man City después del campeonato de la FA Cup. Pep entiende que el alcohol de la cerveza puede desaparecer después de una noche, pero la "embriaguez" de la satisfacción puede convertirse fácilmente en un arma que destruye la motivación del colectivo. Esa advertencia, sorprendentemente, está relacionada y es una lección importante para el fútbol juvenil vietnamita en este momento, específicamente para la selección Sub-17. El entrenador y los jugadores de Cristiano Roland acaban de cerrar el viaje del Campeonato Asiático Sub-17 con un boleto para la Copa Mundial Sub-17 de 2026. Esta hazaña no es diferente de un título de campeón. Los aficionados tienen derecho a estar orgullosos, los jugadores jóvenes tienen derecho a levantar la cabeza. Pero, la derrota por 0-3 ante la Sub-17 de Australia en cuartos de final es un impacto extremadamente estresante pero necesario. Expone la brecha en la forma física, la forma física y el pensamiento táctico al salir a un gran campo de juego.
La conexión entre el vestuario disciplinado del Man City y el viaje de la sub-17 de Vietnam es la línea entre la satisfacción temporal y la ambición a largo plazo.
Si al Man City se le prohíbe beber cerveza para mantener la concentración para el próximo objetivo, entonces los jugadores de la U17 de Vietnam en este momento también necesitan una "prohibición" estricta en términos de ideología: No se les permite "ebriarse" en los elogios.
El billete para la Copa Mundial a finales de año no es una línea de meta para detenerse a celebrar, sino el punto de partida para un programa de entrenamiento mucho más duro. El fútbol juvenil es una plataforma de lanzamiento, no un objetivo. La severidad de Pep debe ser transmitida por Roland a sus alumnos. Para mantenerse firme en la cima, hay que aprender a dejar la gloria en el pasado lo más rápido posible.
Para que el billete para la Copa Mundial no sea solo un fenómeno temporal, los jugadores jóvenes necesitan mantener un estado "limpio" de presión junto con un espíritu de deseo de perfeccionarse. El punto culminante es la valentía de rechazar el compromiso para seguir avanzando.