Hablando en la ceremonia de apertura, Infantino enfatizó que Irán no está eliminado del torneo y que los partidos del equipo de Asia Occidental todavía se llevan a cabo en territorio estadounidense. "Debemos unir y conectar a todos. Esa es la responsabilidad de la FIFA", afirmó el jefe de la organización mundial de fútbol.
Anteriormente, había aparecido un plan para que Irán jugara toda la fase de grupos en México para evitar obstáculos relacionados con el tema de la entrada. Sin embargo, la FIFA rechazó esta propuesta y mantuvo el plan de jugar en Estados Unidos, coanfitrión de la Copa Mundial de 2026 junto con Canadá y México.
La decisión de la FIFA se tomó en un contexto en el que Irán es el centro de debate debido a las tensiones políticas en la región de Oriente Medio. Sin embargo, los líderes de la FIFA creen que el objetivo central de la Copa Mundial es promover la cohesión entre las naciones a través del fútbol.
Un detalle notable es que la delegación iraní no asistió a este Congreso de la FIFA. Según los medios internacionales, la causa provino del hecho de que a un miembro de la delegación se le negó la entrada a Canadá, lo que llevó a que toda la delegación decidiera no asistir.
Por parte del país anfitrión, el presidente estadounidense Donald Trump dijo que no se opone a que Irán juegue en Estados Unidos en el marco de la Copa Mundial de 2026.
Según el plan, Irán está en el Grupo G junto con los oponentes Bélgica, Nueva Zelanda y Egipto. El equipo se enfrentará a Nueva Zelanda el 15 de junio en el estadio SoFi (Los Ángeles).
El hecho de que la FIFA mantenga su posición con Irán se considera un movimiento para afirmar la neutralidad del fútbol internacional, al tiempo que garantiza la integridad del torneo más grande del planeta.