Los beneficios del tomate provienen principalmente de dos grupos de nutrientes.
El primero es el potasio. Este es un mineral que ayuda a equilibrar el impacto del sodio en el cuerpo, apoya la excreción de sodio a través de la orina y contribuye a mantener la presión arterial estable.
El segundo es el licopeno, un poderoso antioxidante que crea el color rojo característico de los tomates. El licopeno ayuda a reducir el estrés oxidativo y mejora la función del endotelio vascular, un factor importante en la regulación de la presión arterial.
Para tener un buen jugo para las personas que necesitan controlar la presión arterial, se deben priorizar los tomates rojos maduros naturales.
Prepara 2–3 tomates maduros (unos 200–250 g), lávalos, quita los tallos y puedes escaldar rápidamente en agua hirviendo durante unos 30 segundos para que sea más fácil pelar si quieres. Luego córtalo en trozos pequeños y ponlo en una licuadora o licuadora.
Si usa una licuadora, puede agregar una pequeña cantidad de agua filtrada y luego filtrarla a través de un colador para crear una suavidad moderada. Sin embargo, conservar la pulpa de la fruta ayudará a preservar la fibra, lo cual es más beneficioso para la salud metabólica.
Lo más importante es no añadir sal. Muchas personas tienen la costumbre de añadir sal o salsa de pescado para realzar el sabor rico, pero esto aumenta la cantidad de sodio, un factor que puede provocar un aumento de la presión arterial y reducir los beneficios de la bebida.
Tampoco debes añadir azúcar. Si quieres que sea más fácil de beber, puedes combinarlo con un poco de apio o unas hojas de menta para realzar el sabor sin aumentar el azúcar libre.
Los nutricionistas recomiendan beber jugo de tomate después del desayuno o entre comidas en lugar de cuando se tiene demasiado hambre si la persona que lo bebe es propensa a la acidez estomacal.
Solo debe tomarse una taza al día, equivalente a 200 ml. Es importante mantenerlo regularmente en una dieta saludable en lugar de beber mucho a corto plazo con la expectativa de una rápida reducción de la presión arterial.
Las personas que están tomando medicamentos para tratar la hipertensión aún deben continuar usando medicamentos según las indicaciones de su médico y controlar su presión arterial con regularidad.