Científicos del grupo de investigación de la Universidad de Tsinghua (Tsinghua University) y la Universidad de Pekín (Peking University) en China, han desarrollado con éxito un chip de inteligencia artificial (IA) capaz de doblarse y expandirse, marcando un paso importante en el campo de la tecnología de dispositivos portátiles inteligentes.
Se espera que esta innovación cambie la forma en que funcionarán los dispositivos de seguimiento de la salud y el movimiento en el futuro, al tiempo que reducirá significativamente el consumo de energía.
Según un informe publicado en la revista británica Nature, los investigadores han demostrado que los circuitos integrados de IA pueden fabricarse en materiales flexibles, en lugar del silicio duro tradicional.
Gracias a esto, dispositivos como relojes inteligentes, pegatinas de salud o ropa inteligente pueden procesar datos directamente en el cuerpo del usuario, en lugar de tener que enviar datos a teléfonos o servidores externos.
El punto de inflexión del estudio radica en que la red neuronal artificial sigue funcionando de forma estable incluso cuando el chip se dobla.
Anteriormente, los dispositivos electrónicos flexibles solo asumen el papel de sensores o la recopilación de datos simples.
La integración de la capacidad de computación de IA en tiempo real abre una dirección de desarrollo completamente nueva para la electrónica flexible.
Los chips de IA flexibles están construidos sobre la base de transistores de membrana delgados, dispuestos según una estructura que permite mantener las operaciones de cálculo cuando el material está sujeto a la fuerza de tracción o doblaje.
En lugar de utilizar chips de silicio de alto rendimiento, el equipo de investigación eligió componentes más simples, lo que ayudó a reducir el consumo de energía y aumentar la durabilidad mecánica.
Aunque la potencia de procesamiento del chip no se puede comparar con los procesadores de los teléfonos inteligentes, todavía satisface bien las necesidades esenciales de los dispositivos portátiles.
Específicamente, el chip puede reconocer movimientos, detectar cambios en los indicadores biológicos y filtrar datos antes de almacenarlos o transmitirlos.
Otra gran ventaja es el procesamiento de datos local. Cuando el dispositivo no necesita enviar grandes cantidades de datos brutos al exterior, el consumo de batería disminuye significativamente, al tiempo que aumenta la seguridad de la información personal.
Actualmente, la mayoría de los dispositivos portátiles todavía dependen de chips duros, lo que dificulta que alcancen la delgadez, suavidad y flexibilidad necesarias para una uso a largo plazo.
El chip de IA flexible se considera la solución a esta limitación, ayudando al dispositivo a ajustar automáticamente su forma según el cuerpo, brindando una sensación más cómoda al usuario.
En el campo de la atención médica, la IA flexible también abre muchos nuevos potenciales. Los dispositivos conectados al cuerpo pueden rastrear la frecuencia cardíaca, la actividad muscular u otros indicadores biológicos en tiempo real y emitir alertas instantáneas, incluso cuando no están conectados a Internet.
Esto es especialmente importante para las aplicaciones médicas, donde la precisión y la seguridad de los datos siempre se priorizan.