El higado graso no solo afecta la funcion hepatica, sino que tambien aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares y trastornos lipidicos.
Actualmente, los estudios nutricionales modernos coinciden en que la dieta, especialmente el desayuno, juega un papel clave en el control y la reduccion de la grasa hepatica de forma natural y sostenible.
Los expertos medicos recomiendan que un desayuno para reducir la grasa hepatica debe priorizar las fibras, las proteinas saludables y los antioxidantes, al tiempo que limita el azucar refinado y las grasas saturadas, factores que contribuyen a la acumulacion de grasa hepatica desde el principio del dia.
Los alimentos ricos en fibra como la avena pura, el quinoa y las verduras verdes no solo ayudan a prolongar la sensacion de saciedad, sino que tambien apoyan el control del azucar en sangre, reduciendo la capacidad del cuerpo para convertir la energia en grasa almacenada en el higado.
La fibra tambien ayuda a mejorar el microbiota intestinal, un factor que se demuestra cada vez mas que tiene un impacto positivo en la funcion hepatica y el metabolismo.
La proteina de los huevos, el yogur griego sin azucar y el tofu proporcionan aminoacidos esenciales, que ayudan a mantener el masa muscular y reducen los antojos despues del desayuno.
Se ha registrado que un desayuno rico en proteinas ayuda a limitar el aumento de insulina despues de comer, reduciendo asi la posibilidad de acumulacion de grasa en el higado y el abdomen.
Las grasas monoinsaturadas y multiinsaturadas, como el aceite de oliva, el aguacate, las nueces o las nueces, contienen omega-3 y polifenoles, compuestos antiinflamatorios que ayudan a mejorar la condicion de la grasa hepatica al consumirla regularmente.
Algunas frutas como las bayas (frescas, arandanos), naranjas o pomelos contienen polifenoles, vitamina C y antioxidantes que ayudan a reducir el estres oxidativo en el higado, un mecanismo que se cree que contribuye a ralentizar e invertir la acumulacion de grasa hepatica.
Algunos menus de desayuno adecuados para personas mayores de 35 años:
Avena cocinada con leche descremada + rodajas de fresa fresca + semillas de chia.
Huevos hervidos o encurtidos + pan integral + mostaza verde hervida ligeramente.
Yogur griego sin azucar + fruta fresca y nueces.
Smoothie verde de espinacas, platanos y soja.