El ajo contiene muchos compuestos de azufre, de los cuales la alicina es una sustancia activa que se forma cuando el ajo se pica, golpea o machaca.
Se cree que la alicina y sus derivados son la principal fuente de muchos efectos biológicos del ajo, incluidos fuertes antioxidantes, antiinflamatorios y apoyo al control de lípidos en sangre.
Estudios preclínicos recientes han recopilado evidencia que muestra que el ajo y sus ingredientes activos pueden mejorar muchos indicadores de función renal en el modelo de patología diabética, que es una de las principales causas de daño renal crónico en la actualidad.
El ajo reduce las medidas de daño renal como BUN (urea sanguínea), creatinina sérica, proteína urinaria y aumenta el volumen urinario, al tiempo que reduce el estrés oxidativo y responde a la inflamación endotelial, factores que catalizan el proceso de deterioro de la función renal.
El estrés oxidativo es uno de los principales mecanismos que conducen al daño celular renal en enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión.
Los compuestos antioxidantes del ajo ayudan a aumentar la actividad de las enzimas antioxidantes endógenas. Por lo tanto, reducen el daño celular causado por los radicales libres y la peroxidación de lípidos, un factor importante en el daño del tubo renal.
Para aprovechar al máximo los beneficios para los riñones y el sistema de filtración del cuerpo, es necesario saber cómo usar el ajo correctamente:
Ajo fresco molido o picado: permite que la alicina se forme al máximo. Espera 10-15 minutos después de picar antes de cocinar para retener este compuesto.
Servir crudo con ensalada, salsa para mojar o cocinar ligeramente: el ajo crudo o poco cocido aporta más ingredientes activos que si se saltea durante mucho tiempo a altas temperaturas.
Dosis moderada por día: muchos estudios utilizan alrededor de 1-2 dientes de ajo fresco/día para ver efectos biológicos significativos, sin embargo, debe individualizarse según la salud.
Combinar una dieta general saludable: el ajo es el mejor apoyo cuando se acompaña de verduras verdes, frutas ricas en antioxidantes, proteínas magras y suficiente agua, un factor importante para ayudar a los riñones a filtrar los desechos.
Aunque el ajo es un alimento natural, las personas con trastornos de la coagulación sanguínea, que estén tomando anticoagulantes o medicamentos fuertes para bajar la presión arterial deben consultar a un médico antes de usarlo en dosis altas todos los días.
Al mismo tiempo, la función renal es limitada o la enfermedad renal progresa, por lo que los nutricionistas deben ajustar la cantidad de alimentos que contienen potasio y proteínas adecuadamente.