Una taza de café negro puro, sin azúcar, casi sin calorías y sin carbohidratos. Por el contrario, cuando se añade azúcar, leche condensada, jarabe o crema líquida, la cantidad de carbohidratos y energía aumentará rápidamente, lo que aumentará el azúcar en sangre después de beberlo.
El momento de beber café también es muy importante. No debes beber café con el estómago vacío, especialmente temprano en la mañana. En ese momento, la cafeína puede estimular la liberación de hormonas como la adrenalina y el cortisol, lo que hace que el hígado aumente la producción de glucosa en algunas personas.
En cambio, debe tomarse después del desayuno o en la misma comida con suficiente proteína y fibra para limitar las fluctuaciones del azúcar en sangre.
Otra nota es que no debes beber demasiado café durante el día. La cantidad de cafeína por debajo de 400 mg al día se considera segura para la mayoría de los adultos sanos.
Sin embargo, las personas con diabetes o resistencia a la insulina deben considerar reducir la cantidad de cafeína si notan un aumento del azúcar en sangre después de beber café.
Los estudios también muestran que el impacto del café no solo proviene de la cafeína. El café también contiene muchos compuestos biológicos como el ácido clorogénico, los polifenoles, el magnesio y el cromo.
Los polifenoles del café pueden contribuir a mejorar el metabolismo de la glucosa, reducir el estrés oxidativo y apoyar la sensibilidad a la insulina a largo plazo.
Para beber café y aún controlar bien el azúcar en sangre, se debe elegir café tostado y molido puro, evitar los cafés instantáneos azucarados o la crema vegetal.
Si te gusta el sabor graso, puedes usar una pequeña cantidad de leche fresca sin azúcar en lugar de leche condensada. Al mismo tiempo, no debes combinar el café con pasteles, galletas o alimentos ricos en almidón refinado porque estos alimentos son las causas del rápido aumento del azúcar en sangre.
Para las personas que están monitoreando el azúcar en sangre con un medidor o sensor de glucosa en sangre continuo (CGM), revisar los índices antes y aproximadamente 1-2 horas después de beber café ayudará a determinar cómo reacciona el cuerpo a la cafeína. A partir de ahí, se puede ajustar la cantidad de café o el momento de beber más adecuado.