El salmón es una de las fuentes de alimento natural más ricas en omega-3.
El Omega-3 ayuda a aumentar la producción de óxido nítrico, una sustancia que dilata los vasos sanguíneos, mejora el flujo sanguíneo y reduce la resistencia de las paredes de los vasos sanguíneos.
No solo la elección del tipo de pescado adecuado, sino también el método de preparación afecta significativamente los beneficios para la presión arterial.
Los expertos en nutrición recomiendan priorizar el salmón al vapor, hervido, asado o a la parrilla con poca grasa, combinado con verduras verdes y cereales integrales. Esta es una forma de ayudar a mantener la cantidad natural de omega-3 sin aumentar la cantidad de grasas saturadas o sodio.
Por el contrario, el salmón frito o procesado con mucha mantequilla, salsa de crema o salsa salada puede aumentar las calorías y el sodio, reduciendo así los beneficios para el sistema cardiovascular.
Para el salmón enlatado o el salmón ahumado, preste atención al contenido de sal. Algunos productos procesados contienen niveles bastante altos de sodio, lo que no es adecuado para personas que controlan la presión arterial.
La mayoría de los adultos sanos solo necesitan 2 porciones de pescado graso por semana, cada porción de unos 85-100 g de pescado cocido. Este nivel de consumo ayuda tanto a complementar el omega-3 como a proporcionar proteínas de alta calidad, vitamina D, selenio y vitamina B12.
En lugar de intentar complementar grandes cantidades de omega-3 de las pastillas, los expertos recomiendan priorizar los alimentos naturales.
El salmón no solo proporciona EPA y DHA, sino que también aporta muchos otros nutrientes beneficiosos para el sistema cardiovascular, algo que los suplementos dietéticos difícilmente pueden reemplazar por completo.
Comer salmón junto con muchas verduras, frutas, legumbres, nueces, cereales integrales y leche baja en grasa, y limitar la carne procesada, la comida rápida y los alimentos ricos en sal.
Sin embargo, si el paciente ha sido diagnosticado con hipertensión, el uso de medicamentos según las indicaciones del médico sigue siendo la base del tratamiento.
El salmón y los alimentos ricos en omega-3 solo juegan un papel de apoyo en la estrategia integral de control de la presión arterial.
En general, con un alto contenido de EPA y DHA junto con muchos nutrientes esenciales, el salmón es uno de los tipos de pescado que se deben complementar regularmente para ayudar a controlar la presión arterial.
Cuando se procesa de forma saludable y se combina con una dieta equilibrada, ejercicio regular, mantenimiento de un peso razonable y limitación de sal, el salmón puede contribuir a mejorar la salud cardiovascular y reducir el riesgo de complicaciones debido a la presión arterial alta.