Aunque la curcumina, el principal ingrediente activo de la cúrcuma, tiene muchos beneficios biológicos, el abuso o el uso incorrecto también puede tener efectos adversos en el hígado y el sistema digestivo.
Se sabe que la curcumina es un compuesto con fuertes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. La curcumina puede ayudar a mejorar las enzimas hepáticas, reducir la inflamación y reducir la acumulación de grasa en pacientes con hígado graso no alcohólico (HLP).
Sin embargo, es importante que este beneficio se registre principalmente en dosis apropiadas y en estudios controlados.
La base de datos LiverTox de los Institutos Nacionales de Salud (EE. UU.) actualizada en 2025 dice que ha registrado muchos casos de hepatitis debido al uso de cúrcuma o curcumina en dosis altas.
Por lo tanto, el primer consejo para las personas que beben agua de cúrcuma fresca con regularidad es no considerarla una bebida "cuanto más, mejor".
Con la cúrcuma fresca utilizada en el procesamiento de alimentos o en la preparación de bebidas comunes, una cantidad moderada a menudo se considera mucho más segura que las formas concentradas de esencia.
Los usuarios también deben distinguir entre la cúrcuma fresca natural y las pastillas de curcumina de alto contenido. Según los expertos, el riesgo de daño hepático suele estar más relacionado con suplementos de alta concentración o productos de origen desconocido.
Otra nota importante es que no se debe beber cúrcuma fresca cuando se tiene demasiado hambre durante un largo período de tiempo. La cúrcuma tiene propiedades estimulantes para la secreción de bilis y jugo gástrico, por lo que en algunas personas puede causar acidez estomacal, ardor estomacal o incomodidad digestiva si se usa continuamente temprano en la mañana sin comer ni beber lo suficiente.
Las personas con enfermedades hepáticas, cálculos biliares, trastornos de la coagulación o que estén tomando anticoagulantes deben tener especial precaución. La curcumina tiene la capacidad de interactuar con ciertos medicamentos, afectando el metabolismo de los medicamentos en el hígado.
Debe consultar a un médico si está recibiendo tratamiento para una enfermedad crónica pero aún quiere usar cúrcuma con regularidad.
Se debe usar la cúrcuma como parte de una dieta equilibrada en lugar de depender completamente del agua de cúrcuma. Se puede combinar la cúrcuma fresca con miel, jengibre o leche vegetal en cantidades moderadas, usando 3-4 veces por semana en lugar de beber demasiado todos los días.