El embarazo es un viaje de 9 meses (unas 40 semanas), dividido en tres etapas principales. Entre ellas, los primeros tres meses (las primeras 12 semanas) se consideran la base más importante.
Según la Dra. N Sapna Lulla, Jefa del Grupo de Asesoramiento - Obstetricia y Ginecología en el Hospital Aster CMI, Bengaluru (India), el cuerpo de una mujer experimentará una serie de cambios fisiológicos y emocionales en esta etapa.
La mayoría de las mujeres comienzan a notar signos claros en la quinta o sexta semana. Los síntomas típicos incluyen: fatiga prolongada, micción frecuente, cambios hormonales que provocan cambios de humor, antojos o miedo a los olores. En particular, las náuseas matutinas y las náuseas pueden durar los primeros tres meses o más dependiendo de la constitución de cada persona.
Aunque no puede detener completamente los cambios naturales, la Dra. N Sapna Lulla comparte algunos métodos para ayudar a las mujeres embarazadas a pasar por esta etapa de manera más suave:
1. Prioriza los alimentos ricos en fibra de frutas, verduras y cereales integrales. Complementa con proteínas magras y mantente hidratado para reducir el estreñimiento y la fatiga. Dividir las comidas en porciones más pequeñas en lugar de comer demasiado ayudará a controlar eficazmente las náuseas. El té de jengibre o los caramelos de jengibre son terapias naturales que ayudan a reducir las náuseas matutinas.
2. Utilizar vitaminas prenatales, especialmente ácido fólico y hierro según las indicaciones del médico para apoyar el desarrollo del sistema nervioso y la creación de sangre para el feto.
3. Las mujeres embarazadas deben asegurarse de dormir de 7 a 8 horas al día, mantener el espíritu relajado, evitar el estrés y mantener un ejercicio físico ligero.
La Asociación Americana para la Pregnancia (APA) recomienda que las mujeres consulten a un médico dentro de las 8 semanas posteriores a su último período menstrual y mantengan un programa de chequeos periódicos al menos una vez al mes.
Además de los síntomas normales, las mujeres embarazadas deben ser llevadas inmediatamente a un centro médico si aparecen signos de advertencia de peligro como: sangrado vaginal, dolor abdominal intenso, fiebre alta que causa debilidad, dolor de cabeza acompañado de visión borrosa o dificultad para respirar. La identificación temprana de las complicaciones es clave para garantizar la seguridad tanto de la madre como del bebé.