1. Origen de las llantas injustificadas y los cambios psicológicos repentinos
Muchos padres hoy en día de repente ven que sus hijos cambian de carácter por completo de la noche a la mañana: el bebé se irrita, tiene dificultades para dormir y se aferra a su madre sin separarse. Esta es una manifestación típica de las "semanas de mimos" (Wonder Weeks), una etapa de desarrollo de salto cualitativo tanto en la inteligencia como en el sistema nervioso de los recién nacidos. Los psicólogos infantiles internacionales advierten que el hecho de que el mundo circundante cambie repentinamente demasiado rápido hace que el bebé se sienta confundido y asustado. En lugar de enojarse, en esta etapa se necesita la tolerancia y la comprensión de los padres para ayudar al niño a superar la crisis.
2. El avance en las habilidades para la vida y el desarrollo intelectual oculto
Detrás de las lágrimas y la terquedad temporal de los niños hay un gran paso adelante en el pensamiento y la conciencia. Después de cada semana de mimos, los padres sabios se sorprenderán al ver que sus hijos son más independientes y aprenden muchas nuevas habilidades para la vida. El bebé comienza a darse la vuelta, reconocer las emociones faciales, aprender a balbucear o comenzar a tener interacciones iniciales claras con todo lo que le rodea. Esta etapa de crisis es en realidad la mejor medicina nutritiva para activar el cerebro, ayudando a los niños a entrenar los reflejos y dar forma a una inteligencia emocional superior.
3. Soluciones para nutrir la psicología y el arte de escuchar activamente de los padres
El grave error de no pocos padres en estas semanas de crisis es tratar de obligar a sus hijos a una disciplina de acero mecánicamente o dejarlos llorar. La forma más fácil y científica de criar a los hijos en este momento es aplicar un método de escucha activa para comprender las necesidades del bebé a través del llanto. Abrace al niño más, crea un espacio tranquilo y mantenga actividades espirituales como cantar canciones de cuna o masajes relajantes. El acompañamiento suave y el buen control emocional de los padres son el apoyo sólido que ayuda a los niños a superar las etapas sensibles pacíficamente.