Actualmente, no pocas parejas tienen que vivir separadas debido al trabajo. Algunas trabajan en otras provincias, otras se quedan para cuidar de sus familias, lo que hace que las reuniones, las comidas juntas o las interacciones cotidianas entre los dos cónyuges sean cada vez menos frecuentes.
La experta en psicología Mai Ngọc Quyên - Centro de Psicología y Desarrollo Humano NHC Vietnam - cree que la distancia geográfica no hace que un matrimonio se vuelva distante por sí solo. Lo que es más preocupante es la falta de conexión emocional entre dos personas.
Cuando una persona se va a trabajar lejos, la pareja pierde muchas interacciones cotidianas que parecen muy pequeñas pero que juegan un papel importante en el mantenimiento de la sensación de apego. Podría ser una comida juntos, un abrazo, una mirada o simplemente ver las expresiones faciales de su pareja para reconocer si hoy están felices o cansados", analizó el experto.
Estas señales emocionales ayudan a las dos personas a ajustar continuamente su comportamiento y a mantener la sensación de que todavía están presentes en la vida del otro.
Cuando viven separados, la comunicación a menudo cambia a información funcional como hijos, dinero, trabajo, horarios para ir a casa o cosas que necesitan comprar. Las dos personas todavía pueden hablar mucho, pero cada vez se encuentran menos en términos emocionales.
A partir de ahí, es fácil que surja una paradoja: seguir siendo marido y mujer pero empezar a vivir como dos personas independientes.
Otro factor que puede aumentar la distancia es la sensación de inseguridad. Cuando no se sabe lo que está haciendo o pasando la otra persona, es fácil para cada persona usar la imaginación para llenar el vacío de información.
La experta Mai Ngọc Quyên enfatiza que las personas que tienden a estar ansiosas pueden ser fáciles de inferir, controlar o ser celosas. Mientras tanto, las personas que tienden a evitar pueden ser aún más retraídas y compartir menos. Por lo tanto, lo que debe mantenerse en un matrimonio a distancia no es solo el contacto frecuente, sino lo más importante, el sentimiento de pertenencia mutua.