No todos los alimentos necesitan ser refrigerados para mantenerse frescos. De hecho, muchos hábitos de almacenamiento incorrectos también hacen que las verduras y frutas se echen a perder más rápido. Los expertos en nutrición y seguridad alimentaria dicen que, con solo ajustar el entorno y el almacenamiento, los alimentos pueden permanecer frescos por más tiempo sin depender del refrigerador.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el factor más importante en la conservación de los alimentos es controlar la humedad y el aire. Las verduras como las patatas, las cebollas y el ajo deben colocarse en un lugar seco y ventilado, lejos de la luz solar directa. Meter estos tipos en el refrigerador puede cambiar fácilmente la estructura, haciendo que se estropeen rápidamente o pierdan su sabor natural.
Para las frutas, Healthline recomienda clasificarlas al conservarlas. Los plátanos, las manzanas y las peras pueden secretar gas etileno, lo que hace que otras frutas maduren más rápido. Por lo tanto, para que las frutas estén frescas durante más tiempo sin necesidad de refrigerador, se deben separar por grupos y usar cestas aireadas en lugar de bolsas de nailon selladas.
Para los alimentos secos como el arroz, los frijoles, los cereales, el USDA (Ministerio de Agricultura de EE. UU.) recomienda usar recipientes herméticos, colocarlos en un lugar fresco y evitar la humedad. Un consejo sencillo es agregar hojas de laurel o ajo seco a los recipientes de arroz para limitar los insectos sin usar productos químicos.
Las verduras de hoja verde se pueden envolver con toallas de papel secas y guardar en un lugar fresco de la cocina. Este método ayuda a absorber el exceso de humedad, manteniendo las verduras frescas durante más tiempo que lavarlas y luego guardarlas herméticamente. Los tipos de pan tampoco deben meterse en el refrigerador porque se secan fácilmente y pierden su sabor; conservarlos a temperatura ambiente, en un lugar seco y ventilado será más eficaz.
Conservar los alimentos sin refrigerador no solo es un truco de ahorro, sino que también ayuda a mantener el sabor natural y reducir el desperdicio. Con solo unos pequeños cambios en los hábitos, la cocina familiar puede ser más ordenada y eficiente cada día.