La historia comienza con la costumbre de comprar mucho para asegurarse. Carne, pescado, rollitos de primavera, pasteles y frutas... se llenan el refrigerador. Algunas personas incluso piensan: "En el congelador, se puede guardar durante cualquier tiempo". Pero en realidad, los alimentos congelados no son inmortales. La carne y el pescado se guardan demasiado tiempo, se congelan y descongelan muchas veces, pierden su calidad y se infectan fácilmente. Cuando se vuelven a procesar, el sabor puede seguir siendo estable, pero las bacterias se han multiplicado silenciosamente.
El segundo error es ser subjetivo con los alimentos cocidos. En Tet, la bandeja de comida siempre está llena, si no se termina de comer, se guarda. Algunas casas dejan la olla de comida en la cocina porque "hacía frío". Pero solo unas horas a temperatura ambiente, las bacterias tienen la oportunidad de crecer. Al día siguiente, ¿recalentarse para calentarse y estar tranquilo? No es cierto. Algunas toxinas generadas por las bacterias no se destruyen por completo al calentarse y así toda la familia... tiene dolor de estómago a principios de año.
Tampoco se puede dejar de mencionar el hábito de mezclar alimentos crudos y cocidos en el refrigerador. Una bolsa de carne cruda colocada justo encima de una caja de comida cocida, solo con que el jugo de carne se filtre, las bacterias ya han "viajado" a otro plato. El refrigerador no es una caja mágica que impida todos los riesgos, si se organiza incorrectamente, se convierte en un lugar de infección cruzada muy rápido.
Otro error común es confiar más en los ojos y la nariz que en la fecha de caducidad. Muchas personas piensan: "Si no has visto moho, no tienes olor extraño, puedes comerlo". Pero los alimentos avariados no siempre "se pronuncian" claramente. Hay tipos de bacterias que causan intoxicación que no cambian el sabor, solo cuando el cuerpo reacciona se dan cuenta de que hay un problema.
De hecho, el Tet y la temporada de festivales son el momento en que aumentan los casos de intoxicación alimentaria. La causa no solo proviene de alimentos extraños, sino que muchos casos se originan en el hábito de almacenar y usar alimentos inseguros en cada familia. Los alimentos flotantes, los alimentos procesados sin etiquetas, los alimentos dejados durante mucho tiempo, los conservados incorrectamente o los mezclados con alimentos crudos y cocidos pueden convertirse en un peligro.
Más preocupante aún, hay bacterias que no cambian el sabor de los platos, pero cuando entran en el cuerpo causan náuseas, dolor abdominal, diarrea e incluso complicaciones graves. Los niños pequeños, las personas mayores y las mujeres embarazadas son los grupos más vulnerables.
Un Tet completo no reside en el refrigerador lleno, sino en la seguridad en cada comida. Compra lo suficiente, elige alimentos de origen claro, guárdalos correctamente, come cocinados y beba agua hirviendo y prepárate para desechar los alimentos que ya no están garantizados.
Mantener la seguridad alimentaria a veces comienza con algo muy pequeño: No almacenes demasiado, para que el Tet sea completo y pacífico.