1. Mantén la calma y enfría tu "cerebro caliente".
Cuando los niños refutan, nuestra reacción natural es enojarse y regañar más fuerte para salvar la cara. Sin embargo, dos chispas que se encuentran solo crean un gran incendio.
Cómo manejarlo: Cuando veas que tu hijo empieza a hablar en voz alta o tiene una actitud irrespetuosa, respira hondo. Puedes decirle a tu hijo con voz decidida pero tranquila: "Papá y mamá ven que ambas partes están enfadadas. Hablaremos de esto cuando te calmes".
El hecho de que controles tus emociones es el mejor ejemplo para que tu hijo aprenda a ajustar su comportamiento.
2. Cambiar la forma de comunicarse - Escuchar activamente
Detrás de cada discusión de su hijo suele haber una necesidad o emoción incomprensible (estar reprimido, sentirse injusto, querer decidir por sí mismo). Si los padres interrumpen continuamente con frases como "Si los padres hablan, solo se les prohíbe discutir", el niño tenderá a resistirse con más fuerza.
Cómo manejarlo: Dale a tu hijo la oportunidad de explicar por qué actuó o pensó así. Escuchar no significa comprometerse, sino entender la perspectiva de tu hijo.
Cuando el niño siente que su opinión es respetada, la necesidad de "gritar" para afirmarse disminuirá automáticamente.
3. Establecer límites claros entre "expresar opiniones" y "incortés".
Los padres deben ayudar a sus hijos a distinguir claramente: El niño tiene pleno derecho a refutar, dar opiniones personales, pero no se le permite usar una actitud irrespetuosa, hablar en silencio o usar palabras que insulten la perspectiva de los adultos.
Cómo manejarlo: Acuerda con tu hijo sobre un código de conducta en la familia. Por ejemplo: "Los padres siempre están dispuestos a escuchar tu explicación, pero tu hijo necesita usar un tono respetuoso. Si tu hijo continúa hablando en voz alta/rompiendo cosas, los padres detendrán la conversación y tu hijo tendrá que ser castigado (cortar la hora de ver la televisión/teléfono)". Implementa esta línea de manera consistente.
4. Dar poder de decisión dentro del alcance permitido
Muchas discusiones estallan solo porque los padres gestionan demasiado las cosas más pequeñas, lo que hace que los niños se sientan sofocados.
Cómo manejarlo: En lugar de dar órdenes directamente, pase a preguntas de opción múltiple para que el niño sienta que tiene autonomía. Por ejemplo, en lugar de obligar "¡Entra a estudiar ahora mismo!", intente: "Ya es hora de estudiar, ¿quieres hacer el examen conscientemente ahora o jugar 10 minutos más y luego ir a la mesa?". Cuando tengas la opción, serás responsable de tus decisiones en lugar de discutir con tus padres.