Otro caso de violencia escolar, plantea la pregunta de qué hizo que los niños de esta edad pudieran comportarse con tanta frialdad.
Imaginen, la estudiante usa una silla para golpear a su amiga, regañar, obligar a la víctima a quitarse la camisa, esa es una forma de humillación, causando un grave daño psicológico.
Aún más aterrador, nadie intervino, algunos niños incluso grabaron clips, como si la violencia fuera algo para grabar, "de entretenimiento".
Esto ya no es una historia de "caballo enfermo en el patio de la escuela", es una manifestación de violencia intencional, con psicología de masas y una indiferencia alarmante.
Hay que decirlo directamente, no se puede culpar solo a la escuela.
La disciplina escolar puede tratar el comportamiento, pero no puede curar la conciencia de raíz. La raíz está en la familia, donde se forma el primer carácter.
Un niño al que se le enseña sobre los límites, sobre la compasión, sobre lo correcto y lo incorrecto, no levantará fácilmente la mano para golpear a su amigo, y mucho menos puede humillar a otros en medio de sus llantos de súplica.
Cuando la familia se relaja, o la educación es desviada, indulgente, indiferente o abusa de la violencia, los niños crecen con un vacío moral. Ese vacío no desaparece por sí solo, sino que se llena con comportamientos desviados, incluso peligrosos.
El dicho de "enseñar a los niños desde los tres años" de nuestros antepasados no es un consejo vacío, sino un principio, cuanto más tarde sea la educación, más alto será el precio a pagar.
Sin embargo, tampoco se puede negar el papel de la escuela.
Una clase que después de la escuela todavía puede convertirse en una "escena de violencia" muestra lagunas en la gestión y supervisión.
La escuela no solo enseña conocimientos, sino que también debe ser un lugar absolutamente seguro para los estudiantes. Si los estudiantes pueden ser golpeados, humillados directamente en el podio, entonces no es solo un error personal, es un problema de sistema.
Los niños que causan violencia, si no son corregidos a tiempo, son muy propensos a continuar con comportamientos desviados cuando crecen, desde la violencia escolar hasta las violaciones de la ley.
La sociedad no puede considerar esto como "juegos toscos". Cada caso de violencia escolar es una señal de advertencia sobre la ruptura en la educación.
Para prevenirlo, hay que empezar desde el principio, la familia enseña a los niños a amar y respetar, la escuela refuerza la disciplina, la educación moral va de la mano con el conocimiento; y la sociedad condena enérgicamente, sin tolerar.
Si no se enseña desde pequeño, el precio no es solo un caso, sino que puede ser una gran amenaza para el futuro.