El calor del verano puede aumentar el riesgo de quemaduras solares, piel seca, piel oscura y envejecimiento prematuro si la piel continúa directamente con los rayos ultravioleta durante un largo período de tiempo. Según muchos estudios, el uso de protector solar es necesario pero no suficiente para proteger la piel en verano.
La Dra. Shireen Furtado, consultora sénior del Departamento de Dermatología Médica y Estética del Hospital Aster CMI, Bangalore (India), dijo que, además del protector solar, muchos hábitos diarios también contribuyen a reducir los efectos nocivos del sol en la piel.
Debe limitar salir entre las 10:00 y las 16:00 porque este es el momento en que los rayos UV son más activos. Si tiene que salir, debe usar ropa de manga larga, sombreros de ala ancha y usar gafas de sol que sean resistentes a los rayos UV para limitar el impacto de la luz solar.
Además de protegerse del sol, mantener la piel lo suficientemente hidratada también es muy importante en verano. El clima cálido puede hacer que la piel se deshidrate rápidamente, se vuelva áspera, sensible y más irritable.
La Dra. Shireen Furtado recomienda que cada persona beba suficiente agua diariamente y use cremas hidratantes suaves para mantener la barrera protectora natural de la piel. Después de salir, es necesario lavarse la cara y las áreas de la piel que se exponen al medio ambiente para eliminar el sudor, la suciedad y las sustancias contaminantes que se adhieren a la piel.
Los expertos también señalan que no se debe ser subjetivo con la piel oscura después de la exposición al sol, ya que esto puede ser una señal de que la piel está dañada. La exposición prolongada a los rayos UV puede aumentar el riesgo de envejecimiento prematuro y enfermedades de la piel. Además, en verano, se debe limitar el abuso de productos exfoliantes o que contengan ácidos de alta concentración, ya que pueden hacer que la piel sea más sensible al sol.
La dieta también juega un papel importante en el apoyo a la salud de la piel. Los alimentos ricos en antioxidantes como las verduras y las frutas frescas ayudan a proteger las células de la piel de los efectos del medio ambiente.
Según los expertos, la exposición prolongada a la luz solar puede dañar la piel de cualquiera, especialmente de las personas con piel sensible o que trabajan al aire libre con frecuencia.
Para proteger la piel en verano, se debe combinar el uso de protector solar con medidas de protección como usar camisas de manga larga, sombreros de ala ancha, gafas de sol y limitar la exposición al sol durante los fuertes rayos UV. Estos hábitos ayudan a reducir el riesgo de quemaduras solares, envejecimiento de la piel y daños causados por los rayos ultravioleta.