Comience el nuevo día con proteínas
Complementar la proteína en el desayuno te ayuda a distribuir fácilmente la cantidad de proteínas durante el día, evitando tener que comer demasiado en la cena. Prioriza las fuentes de proteínas de alta calidad y ricas en nutrientes como pescado, pollo, carne magra, huevos, yogur griego, queso fresco, leche, junto con frijoles, lentejas y nueces.
Aumentar la proteína, no aumentar la ingesta de alimentos
Puedes obtener suficiente proteína sin comer demasiado con remedios alternativos como usar yogur griego o queso fresco servido con cereales en lugar de leche fresca normal. Tritura los frijoles y el queso rallado para mezclarlos con pasta.
Distribución en todas las comidas y meriendas
Convierte la adición de proteínas a cada comida principal y merienda en un hábito natural, ten en cuenta que debes evitar comer justo antes de hacer ejercicio para evitar la hinchazón.
Planifica y prepárate de antemano
Si a menudo olvidas añadir proteínas, dedica unos minutos los fines de semana a elaborar un menú y prepara ingredientes para toda la semana, como hervir una docena de huevos. También puedes cocinar frijoles, lentejas o marinar pechuga de pollo; preparar tarros de avena para remojar durante la noche ricos en proteínas o parfait de semillas y bayas.