Pero el tiempo es un gran maestro, cuando no discute con nosotros, no intenta demostrar que estamos equivocados, sino que simplemente pasa en silencio. Entonces un día, después de meses y años que parecían imposibles de superar, todavía nos despertamos, todavía desayunamos, todavía vamos a trabajar, todavía nos reímos con amigos, todavía nos preocupamos por la electricidad y el agua, todavía tenemos dolores de cabeza por el trabajo y todavía estamos molestos porque el peso no ha disminuido como deseamos.
En ese momento nos damos cuenta de una simple verdad: el amor es muy importante, pero nunca es toda la vida. La vida humana es como una gran imagen. En ella hay familia, amigos, salud, viajes, libros, tardes tranquilas, sueños inconclusos, cosas amables que dedicamos a los demás y también las veces que aprendemos a amarnos a nosotros mismos. El amor es solo un fragmento, puede ser hermoso, incluso muy hermoso, pero no toda la imagen. Pero cuando están enamorados, la gente suele cometer un error muy adorable: tomar un rincón de la pintura y pensar que es todo el mundo y dedicar todo el color y la alegría a una persona, incluso entregar el derecho a decidir su propia felicidad a otra persona.
Cuando alguien se va, a menudo pensamos que toda la imagen de nuestra vida ha sido destrozada. En realidad, es solo un fragmento que cambia de posición. El cielo, el camino y las personas que nos aman todavía están ahí. Y si miras de cerca, cada persona que aparece en la vida trae una lección sobre amor, madurez, gratitud e incluso límites propios.
Lo más hermoso no es tratar de guardar todo, sino saber apreciar lo que ha sucedido. Ya sea corto o largo, alegre o triste, todo contribuye a la persona de hoy. Una persona sabia no guarda para siempre lo viejo, sino que sabe sonreír a los recuerdos pasados y apreciar lo presente que tiene.
Estaba pensando sin parar como un filósofo cuando su teléfono vibraba con fuerza, la chica que acababa de conocer esta tarde, 20 años menor que él, le envió un mensaje de texto preguntando si estaría libre esta noche para ir a ver una película romántica. Tenía la intención de decir sí, pero luego volvió a enviar: Estoy ocupado. ¡Qué lástima!