Sin embargo, los expertos advierten que algunos métodos de procesamiento pueden generar sustancias nocivas, que afectan al hígado y los riñones si se consumen con regularidad.
Freír en abundante aceite, aumenta la carga sobre el hígado
Según la Escuela de Salud Pública de Harvard T.H. Chan, freír alimentos a altas temperaturas puede alterar la estructura de la grasa, creando compuestos que no son beneficiosos para la salud. Estas sustancias, cuando entran en el cuerpo, son tratadas por el hígado, lo que a largo plazo puede aumentar la presión metabólica y el riesgo de dislipidemia.
Además, los alimentos fritos suelen contener muchas grasas saturadas, que pueden contribuir a aumentar el colesterol y afectar la función cardiovascular y renal.
Asar a altas temperaturas - riesgo de generar toxinas
Según el Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU., al asar carne o pescado a altas temperaturas, especialmente al fuego directo, pueden formar compuestos como aminas heterocíclicas (HCA) y hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH). Se ha registrado que estas sustancias pueden causar daño celular y son metabolizadas por el hígado en sustancias tóxicas.
La exposición prolongada a estos compuestos puede afectar al hígado y, al mismo tiempo, crear una carga adicional para los riñones durante la excreción.
Los expertos enfatizan que el pescado en sí mismo es un buen alimento, pero el método de procesamiento juega un papel decisivo. El abuso de platos fritos y asados a altas temperaturas no solo pierde valor nutricional sino que también entraña riesgos para la salud.
Para proteger el hígado y los riñones, se deben priorizar los métodos de preparación como cocinar al vapor, hervir o cocinar sopa. Al mismo tiempo, limitar el consumo de pescado frito y asado con demasiada frecuencia y evitar el uso de aceite que se haya frito muchas veces.