Las espinacas son una rica fuente de hierro, vitaminas y antioxidantes. Sin embargo, el método de preparación puede cambiar significativamente el contenido nutricional. Elegir el método adecuado ayudará al cuerpo a absorber al máximo los beneficios de esta verdura.
Retire la mayor cantidad de nutrientes.
Cocinar al vapor es una de las mejores formas de preparar las espinacas. Este método ayuda a limitar la pérdida de vitaminas hidrosolubles como la vitamina C y las vitaminas del grupo B.
A diferencia de hervir, las verduras no se remojan directamente en agua, por lo que los nutrientes se disolven y pierden menos. Además, cocinar al vapor también ayuda a retener compuestos antioxidantes como flavonoides y betacaroteno, precursores de la vitamina A.
Aunque todavía hay una parte de vitamina C que se pierde debido al calor, el nivel es mucho menor que otros métodos de cocción.
Saltear ayuda a aumentar la capacidad de absorber nutrientes
Saltear rápidamente con una pequeña cantidad de grasa es un método de preparación que es conveniente y bueno para la salud. Cuando se combina con aceite de oliva o grasas saludables, el cuerpo puede absorber mejor los aceites solubles como los carotenoides y la vitamina A.
Además, saltear a una temperatura moderada durante un corto período de tiempo también ayuda a retener importantes antioxidantes como la luteína, un compuesto beneficioso para los ojos. Sin embargo, se debe evitar saltear durante demasiado tiempo o mantener el calor demasiado alto porque puede reducir el valor nutricional.
Freír ayuda a reducir los oxalatos nocivos
Freír las espinacas, es decir, hervirlas rápidamente y luego remojarlas en agua fría, es un método de preparación que ayuda a reducir la cantidad de oxalato, un compuesto que puede dificultar la absorción de calcio y contribuir a la formación de cálculos renales en algunas personas.
Aunque este método pierde una parte de las vitaminas hidrosolubles, puedes aprovechar el agua hervida para hacer sopa para conservar los nutrientes. La escaldadura también ayuda a que las verduras sean más seguras para las personas sensibles al oxalato.
Comer crudo ayuda a preservar las vitaminas que se pierden fácilmente al cocinar.
Las espinacas crudas son una opción adecuada para preservar las vitaminas que se destruyen fácilmente por el calor, como la vitamina C y el folato.
Puedes añadir espinacas a las ensaladas, batidos o pan para aprovechar el sabor fresco y el crujiente natural. Sin embargo, para obtener una cantidad de nutrientes equivalente a las verduras maduras, es necesario comer más verduras crudas.
Combinar tanto verduras crudas como verduras cocinadas en la dieta ayudará a un mejor equilibrio nutricional.
Cómo complementar las espinacas de manera efectiva
Para aprovechar al máximo los beneficios de las espinacas, se deben diversificar los métodos de preparación, como cocinar al vapor, saltear, escaldar y comer cruda. Al mismo tiempo, priorizar las verduras frescas, conservarlas correctamente y combinarlas con muchos platos como sopas, ensaladas o batidos.
Una dieta flexible con muchos métodos de preparación ayudará al cuerpo a absorber suficientes nutrientes de esta verdura verde rica en valor.