Muchos expertos en nutrición internacionales creen que comer manzanas con regularidad puede ayudar a apoyar la desintoxicación del hígado y eliminar las toxinas del tracto digestivo de forma natural.
Según la nutricionista Lisa Young, profesora de la Universidad de Nueva York, EE. UU., las manzanas contienen mucha fibra soluble, especialmente pectina. Esta sustancia tiene la capacidad de unirse a toxinas en el intestino, ayudando a la excreción, reduciendo así la carga sobre el hígado. Dijo que agregar manzanas a la dieta diaria puede ayudar a mejorar la función digestiva y apoyar el proceso de desintoxicación natural del cuerpo.
Mientras tanto, el nutricionista Michael Greger, autor de How Not to Die: "Cómo no morir pronto", cree que las manzanas son ricas en antioxidantes como la quercetina y los flavonoides. Estos compuestos ayudan a proteger las células hepáticas del daño causado por los radicales libres, al tiempo que apoyan un proceso de desintoxicación más eficaz.
Además, las manzanas contienen mucha agua y fibra, lo que ayuda a limpiar el tracto digestivo, reducir el estreñimiento y apoyar el buen funcionamiento del microbioma intestinal. Cuando el sistema digestivo está sano, el hígado también funciona de manera más eficaz para eliminar las toxinas.
Para maximizar los beneficios, los expertos recomiendan comer 1-2 manzanas al día, priorizando comer la piel después de lavarla para aprovechar al máximo los nutrientes. Las manzanas se pueden comer directamente, hacer ensalada o zumbar.