La luz solar se ha considerado durante mucho tiempo un factor natural importante para la salud humana, especialmente para apoyar el equilibrio hormonal a través de la vitamina D. Algunos estudios y expertos sugieren que la vitamina D no solo ayuda a mantener la salud ósea, sino que también participa en el proceso de regulación de muchas hormonas en el cuerpo.
Según el Dr. Narendra K. Shetty, Director de Cuidado de la Salud en el Centro de Yoga y Terapia Natural Kshemavana, Bangalore (India), la luz solar juega un papel importante en el control de las hormonas, incluidas las hormonas tiroideas, la testosterona y el estrógeno. Dijo que en la piel humana hay un precursor de vitamina D3, el 7-dehidrocolesterol, que cuando se expone a los rayos ultravioleta B (UVB) se transforma en vitamina D3. Por lo tanto, la exposición segura a la luz solar es necesaria para mantener la salud y el equilibrio hormonal.
La vitamina D tiene un amplio efecto en muchas funciones biológicas. La deficiencia de vitamina D no solo afecta los huesos, sino que también afecta el sistema inmunológico, los niveles de energía, el ciclo del sueño, el estado de ánimo y la caída del cabello. Muchas hormonas en el cuerpo también necesitan vitamina D para funcionar normalmente, por lo que la deficiencia puede provocar muchos trastornos diferentes.
En la glándula tiroides, algunos estudios publicados en la revista Frontiers in Immunology en 2026 muestran que la vitamina D puede ayudar a regular la respuesta inmunológica, contribuyendo así a mejorar la función tiroidea. Mientras tanto, en los hombres, se cree que la forma de vitamina D en el cuerpo (25-hidroxivitamina D) está relacionada con la actividad de las enzimas que participan en el proceso de producción de testosterona. Algunos estudios también han registrado receptores de vitamina D que aparecen en los testículos y el sistema de trompas de Falopio, lo que sugiere que la vitamina D puede desempeñar un papel en la reproducción masculina.
Para las mujeres, la vitamina D contribuye a regular el estrógeno y la progesterona, afectando el ciclo menstrual, la fertilidad y el embarazo. Las mujeres embarazadas que carecen de vitamina D pueden enfrentarse al riesgo de complicaciones como diabetes gestacional, preeclampsia y bebés con bajo peso al nacer. Además, en las personas con síndrome de ovario poliquístico (SOP), la deficiencia de vitamina D puede aumentar la resistencia a la insulina y los trastornos de las hormonas reproductivas.
No solo está relacionado con las hormonas reproductivas, la luz solar también estimula la producción de serotonina, un neurotransmisor que ayuda a regular el estado de ánimo. Los niveles bajos de serotonina pueden estar relacionados con trastornos afectivos estacionales (SAD), que son comunes cuando se carece de luz natural durante un largo período de tiempo.
Sin embargo, los expertos recomiendan que la exposición al sol debe realizarse de manera razonable para evitar los efectos nocivos de los rayos ultravioleta, como el envejecimiento prematuro de la piel y el aumento del riesgo de cáncer de piel. En promedio, unos 15 minutos de exposición al sol por la mañana, realizados varias veces por semana, se consideran niveles apropiados para ayudar al cuerpo a sintetizar vitamina D y contribuir a mantener el equilibrio hormonal.